Hola a los que se autodenominan no-creativos

No hay mayor momento de creatividad que ese que viene cuando sentimos dolor.

Me he acordado de esto al volver a ver a Ethan Hawke explicando exactamente lo mismo que he experimentado y pensado yo muchísimas veces. Me gusta cuando me sucede esto porque, lejos de sentirme plagiada (cosa que evidentemente no ha podido suceder con este actor en particular que ni siquiera sabe que existo) me siento reafirmada. Y, aunque no busco la validación de nadie en términos generales, sí que me gusta confirmar de formas espontáneas que algo que he pensado no es tan estrambótico. El arte es como el cambio, no sucede sin dolor.

He visto a personas que no son creativas escribir poemas o mirar el horizonte o rehabilitar un mueble en su duelo por un ser querido. Pero, entonces, ¿si no son creativas, por qué escribir un poema o rehabilitar un mueble? Si no son creativas, más lógico sería que se obcecaran con alguna actividad como hacer deporte o trabajar más duro. Y esto de hacer deporte obsesivamente o trabajar más duro no es que no sea producto de un dolor, no es que no sea usado para procesar eso que duele mucho, pero tiene un origen muy diferente. la expresión artística sucede siempre sin excepción, es solo que no siempre es obvia o no siempre sabemos verla o estamos presentes cuando sucede. Pero, suceder, sucede siempre. Lo otro, lo del deporte o trabajar (por poner dos ejemplos concretos, hay muchos más) son formas de vida asequibles que nos ayudan a escapar del dolor, no a procesarlo realmente. Lo creativo nos ayuda a materializar (de forma consciente o inconsciente) lo que nos duele y, en ese proceso, liberarnos. No nos hace huir del dolor, nos hace observarlo mucho y detenidamente y de cerca.Esto es lo único que cura. Yo tardé 5 años en hacerme cargo real del duelo por mi hermano.

El dolor era tan abrasivo que empecé a creer que, si lo miraba de cara, me moriría de verdad. Entré en una fase de supervivencia urgente, además de lidiar con su popularidad y el dolor de mi madre. Aún hoy no sé explicar cómo esta pena tan letal no se llevó a mi madre por delante. Así que entiendo lo difícil que es mirar al dolor de frente. Que uno sienta dolor y lo sienta a menudo es una expresión de humanidad y, hasta cierto punto, bienvenida. Otro tema es la negación sistemática del dolor.

Cuando hablamos del dolor por un duelo es hasta más fácil sacar el tema: ha habido una muerte, quién no entiende esto. Sin embargo, hablar del dolor que sentimos cuando no hay un motivo aparente o fácil de localizar es totalmente ilógico a nivel social. Por eso hoy quiero hablarles a los que se autodenominan no-creativos hasta con una cierta sensación de alivio. Los «no-creativos» sienten o han sentido en su vida un dolor paralizante, de esos que insensibilizan. A mí esto no me dice que exista una falta genuina de creatividad, sino que coexisten una una serie de percepciones internas y creencias que se han construido a lo largo del tiempo. Y esto no puede estar relacionado más que con el miedo y la inseguridad en relación a la auto-imagen y al auto-concepto. Pero, vayamos por partes. Auto-imagen. Auto-concepto. Incluyamos, auto-estima. Los menciono no porque vaya a explorarlos ahora directamente, pero sí porque me hace falta que los tengas en mente para ir integrando lo siguiente.

Esther con su lápiz brutalmente creativo.

Creatividad. Lo creativo. Para mí, absolutamente ligado al arte. Y el arte no es un lujo, es una necesidad. Ahora, entendamos el arte. No me refiero al valor económico de las obras, a lo que vale un vestido de alta costura o a lo que cueste un Picasso o hacer un hogar. El arte es una necesidad primaria del ser humano, al igual que lo es lo estético. Necesitamos un cierto orden que no tiene que ver con el orden de la japonesa que ordena cosas, sino con el orden mental de nuestro yo íntimo. Y eso que lo de la japonesa me deja con la boca abierta. La mayor parte de las personas que conozco no emplean mucho tiempo en observar y es normal. Lo que a mí me pasa es que cuando dejo de tomarme las cosas a través de mi ojo creativo, me absorbe ese mundo que no me gusta, ese que es rápido y que no te permite parar. ¡Me angustio! A mí no me importa tanto la producción, me importa mucho más la forma en la que produzco. Y de pronto llega el momento del que hablaba al principio, ese momento en el que nos aferramos a los últimos recuerdos con alguien que ha muerto, o nos ponemos a pensar en la persona que éramos antes o cuando éramos jóvenes y miramos atrás con la nostalgia de lo que se deja atrás para poder ir hacia delante. Y nos ponemos creativos. Y aquí es cuando el arte ya no es un lujo, es una necesidad. Y si nos mantenemos ahí el tiempo suficiente, dejamos de pensar en lo poco o lo mucho que somos de creativos; sencillamente, creamos. Un dibujo en la arena, una manualidad, una receta de cocina, y así subiendo en la complejidad de nuestros proyectos creativos. Recuerdo con cariño a mi padre en su crisis de los 40 haciendo murales por todas las paredes que pillaba. No recuerdo oír a mi padre decirse a sí mismo no-creativo, pero tampoco le recuerdo proclamándose creativo como lo pueda hacer yo.

Antes he dicho que enlazo la creatividad directamente al arte, pero esto no es una verdad absoluta. Podemos ser creativos sin ser artísticos, de hecho, hasta en las ofertas de trabajo se piden personas que tengan «una alta creatividad en resolución de conflictos», ¿verdad? Y en muchísimas otras ocasiones, necesitamos rescatar nuestro sentido creativo como fuente de recursos. Claro que sí. Lo que yo digo es que hay personas que se denominan no-creativas porque no ahondan en el origen de esa descripción. Tengo unas ideas de por qué pasa esto:

DOLOR: TODO LO QUE NECESITO SENTIR ES SEGURIDAD

Está el caso de la persona que tiene miedo al fracaso. Cuando somos creativos nos enfrentamos a algo que no conocemos mientras lo exploramos. A lo desconocido se le tiene muchísimo miedo y genera ansiedad, lo que es muy lógico. La posibilidad de fallar es alta y el nivel de perfeccionismo es atronador. El miedo al juicio de los demás frena la expresión creativa. Si te autodenominas no-creativo no tienes que exponerte al riesgo de serlo, por tanto, estás a salvo. Esto me recuerda a las personas que tienen muchos amigos o las que tienen la risa fácil, no suponen absolutamente ningún riesgo ni ponen nervioso a nadie con comentarios incómodos (o ni siquiera incómodos, solo comentarios); es solo que jamás se terminan de atrever a hacer lo que quieren de verdad, se quedan en lo «seguro». Pero, recuerda esto, lo seguro debe ser que te desarrolles, que crees algo por ti misma. Deja de complacer a otros y échale narices. Bueno, pues, si todo lo que necesitas sentir es seguridad es porque has sentido mucho miedo y mucho dolor sintiéndote inseguro. Y hace tanto tiempo que esto pasó y fue tan bestia, que lo tienes totalmente integrado como si fuera una realidad.

Cita de Esther.

DOLOR: O LO HAGO PERFECTO O NO LO HAGO

Hay muchas personas que me rompen el corazón cuando observo la falta de confianza en las propias habilidades (esto, a veces, le pasa a mi madre y, admito, no siempre tengo la paciencia que ella merece). De estas personas hay muchísimas. Se comparan con otros a quienes consideran más creativos o talentosos, generando un sentimiento de inferioridad. Se hablan mal a sí mismas. La autocrítica se convierte en un obstáculo enorme. Se desarrolla la creencia de que, si no se puede producir algo perfecto, pues entonces no se hace. Esta autoexigencia y este perfeccionismo mal entendido te convierte en alguien poco hábil que cree no ser creativo. mi madre no es el mejor ejemplo de perfeccionista, sencillamente porque no lo es ¡y gracias al cielo!, pero sí le hicieron creer que era torpe y, al final, se lo creyó de verdad. El perfeccionismo, por otro lado, es una forma de dolor disfrazada de corrección. Siento mucho que aún no te hayas dado cuenta de esto.

DOLOR: PENSARÁN QUE FUMO PORROS

¿No te has reído con el título? Pensarán que fumo porros. ¡Y qué si lo piensan! O ¡y qué si te los fumas! Pues, la realidad es que, aunque a mí y puede ser que a ti también te parezca esto de risa, es un motivo real para autodenominarse persona no-creativa: el qué dirán, no estoy siendo práctica, eso de «tener muchos pajaritos». La forma en que fuimos educados o socializados también influye en cómo percibimos nuestra creatividad. En muchos sistemas educativos y entornos familiares, se priorizan las habilidades analíticas o lógicas, mientras que las actividades creativas se ven como un extra o incluso algo sin importancia. Esto refuerza la idea de que solo algunas personas son «artistas» o «creativas», y otras no. A menudo, aquellos que no sobresalen en áreas artísticas tradicionales, como la pintura o la música, interiorizan la falsa creencia de que no tienen nada creativo que ofrecer. No me acuerdo de qué quería estudiar realmente mi mejor amiga cuando llegó la hora de elegir carrera, pero sí recuerdo a su padre diciéndome que estudiar letras no tenía ningún futuro. Quizás tenía razón, no lo pongo en duda. Yo solo digo que ni mi amiga ni yo acabamos trabajando de lo que estudiamos estrictamente. Y, añado, por fin me gano la vida gracias a mi creatividad. Y si piensan que «fumo porros», genial: nada más atractivo que sorprenderte con tu propio equívoco.

DOLOR: SER CORTOS DE MIRAS

Hay algunos que, sencillamente, son cortos de miras. Entienden la creatividad de forma muy literal: la creatividad es para los artistas. Casi como lo que yo decía antes, pero sin haberlo explicado, claro está. Lo que antes decía se refiere a la perspectiva que a mí más me gusta, no a la perspectiva que todos deban tomar. Asocian la creatividad exclusivamente con disciplinas como el arte, la música o la escritura, y no se dan cuenta de que la creatividad se manifiesta en una infinita variedad de formas: resolución de problemas, innovación en el trabajo, formas de comunicación, entre otras. Cuando alguien no se ajusta a estas formas «clásicas», concluyen que no son creativos, cuando en realidad la creatividad está presente en todos los aspectos de la vida cotidiana. Y lo de las formas de comunicación… ¿qué hay más creativo que eso? Cuando alguien es estrecho de miras, le atraviesa un pánico atroz a lo que pueda haber más allá. Y tener pánico duele, porque, aunque no lo creas, no te deja respirar.

DOLOR: NO QUIERO QUE ME VEAN VULNERABLE

Sí. Ser creativo requiere, en gran medida, estar dispuesto a ser vulnerable. Mostrar algo que has creado, ya sea una idea, un proyecto o una obra artística, implica exponer partes de ti misma. Muchas personas prefieren evitar esa sensación de desnudez emocional, ya que la creatividad revela pensamientos, emociones y perspectivas profundas. La resistencia a la vulnerabilidad conduce a un solo lugar (bueno, a muchos, pero yo decido decirte uno de ellos): la falta de sensibilidad contigo y con los demás. Dejarás de sentir empatía de forma real hacia ti primero, y luego hacia los demás. Yo, siendo un eneatipo 8, entiendo mucho del miedo a la vulnerabilidad. De todas formas, de lo vulnerable sale el diamante que soy. Y es que lo que a mí más me duele de todo es que no me dejen ser quien soy. Seguro que igual que a ti.

Si te has identificado con alguno de estos dolores, si piensas que eres una persona no-creativa, espero haberte ayudado a clarificarlo.

Eres creativa.

Eres creativo.

Lo único que tienes que hacer es admitir tu dolor, míralo de frente.

Bastante brutal, I know.

2 comentarios en “Hola a los que se autodenominan no-creativos

  1. Muchas gracias Esther.

    Como casi siempre en mis encuentros con tus textos, me ayudas a ver de frente ciertos aspectos de mi interior a los que me cuesta llegar a solas y de los que me muestro esquivo utilizando la etiqueta, tan usual por mi parte, de «yo no soy creativo».

    Me he visto reflejado en una gran parte de la lectura del texto, he podido percibir en cada ejemplo que has puesto al personaje que he ido creando a lo largo de todos estos años.

    Gracias por prestarme tu luz para iluminar mis sombras.

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