Una foto valiente.

Ya no vienes a desayunar

Mi madre siempre me recuerda esta anécdota de Einstein en la que le pidieron que explicase la Teoría de la Relatividad de manera sencilla. Él dijo que eso era como explicarle a una persona qué es un huevo frito sin que sepa qué es un huevo ni una sartén ni el aceite.. Madres como la mía… sólo conozco a la mía. Y es que hay cosas que no se pueden explicar.

No se pueden explicar, pero sí se pueden experienciar. Me gusta utilizar esta palabra porque es de uso común aunque no esté en la RAE; es, probablemente, un préstamo del inglés (no estoy segura), pero aviso de que mi forma de escribir está llena de licencias literarias (que si uno pone en el buscador “licencias literarias”, ya le sale). Como siempre hay quien, en su debilidad, no puede aguantarse una corrección… que digo que no está en la RAE, pero ahora estará en la RÁE-Z, como me dice Jomer en su jocosidad, mi amigo de juventud, mi mejor amigo.

Que yo pienso algunas cosas sobre la experiencia de ser seres humanos, seguro que esto a Jomer le gusta y a mi madre le divierte:

  1. Que es normal tomarse un rato (y largo) para saber cuál es nuestro propósito en la vida.
  2. Que creemos que la aprobación de los demás nos va a hacer valer más.
  3. Que nos comparamos con otros.
  4. Que queremos cosas que no podemos tener.
  5. Que somos contradictorios.
  6. Que nos sentimos atacados.
  7. Que cambiamos de opinión.
  8. Que queremos mandar a la mierda a más de una persona a la vez, bastantes veces.
  9. Que tenemos dudas sobre el amor que tenemos y damos a las personas que de verdad amamos.
  10. … Sufrir y sentir dolor (hablaré bastante más sobre esto a partir de ahora en este blog).
  11. Que no podemos decir qué sentimos o cómo estamos siempre.
  12. Esto nos pasa: querer alejarnos de nuestros amigos/as.
  13. No poder explicar por qué queremos alejarnos, bien por no saber cómo hacerlo, bien porque ellos/as no sabrán/podrán encajarlo.
  14. Asumir que todos funcionamos a través de nuestro ego egoísta narcisista y loco, mucho.
  15. La buena noticia es que también hay personas que nos ayudarán a desentrañar nuestras mentiras y serán solo nuestros logros personales.
  16. Es fácil hacer saltar a una persona de ego alto.
  17. Es normal enfadarnos cuando no cubrimos nuestras necesidades, se sobrepasan nuestros límites o nos sentimos amenazados, pero siempre será mejor ir al origen de nuestras reacciones, no a lo que ocurre afuera de nosotros.
  18. Que el alma también tiene su biología.
  19. Que la amistad se demuestra de una sola forma y que esa forma siempre es subjetiva. Para mí: en la observación está la clave.
  20. Que el ser humano evita el conflicto o se enfrenta a él en función de su capacidad.
  21. Que no aceptamos con soltura a los demás.
  22. Que no nos aceptamos a nosotros mismos por regla general.

Íbamos a desayunar a La Artesana en esos tiempos hace más de veinte años en los que se podía salir de los institutos al libre albedrío de los estudiantes. Esa era la cafetería de en frente, regentada por una familia de artistas. Allí, Jomer y yo nos reímos más que en cualquier otro sitio; de todas las cosas, de ninguna en concreto. No recuerdo la broma con exactitud, pero en uno de esos arranques de carcajadas miramos uno de los cuadros. Era una obra de más de 2 metros de ancho por uno y medio de alto. Decía: “ya no vienes a desayunar”, pero nosotros siempre íbamos a eso mismo, a desayunar. Lástima que no puedo enseñároslo…

Aquello quedó en una broma de esas que, si te acuerdas de ella, te ríes sin poder evitarlo y cabe siempre decir “ya no vienes a desayunar” con cualquier efecto comodín. A través de estos 20 años, “ya no vienes a desayunar” ha pasado de una risa explosiva a una expresión de amor y, ahora, a la melancolía de unos años jóvenes. Mi mejor amigo y yo, Jomer y yo, llevamos más de 10 años viviendo en países diferentes alrededor del mundo. Lo fascinante de todo es que “ya no vienes a desayunar”, un mensaje encriptado que sólo él y yo conocemos, sirve de metáfora para decir que te echo de menos, que te extraño, que te quiero, que añoro otros tiempos… pero que la vida es así, es transitoria, es pasajera, es para desayunar hoy y, quizás, mañana, añorar el croissant de ayer. Que también sirve para darle a alguien las GRACIAS por los momentos vividos… Hay tiempo para todo en esta vida, para vivirlo todo, aunque algunos vienen y se van temprano.

Mezclando a mi madre con Einstein y los huevos fritos, con algunos pensamientos del 1 al 22 que me sirven para reflexionar a mí, que los pongo ahí para ti también, con un poco de La Artesana y mis tiempos de instituto… esa Esther que era una niña deseando ser mujer y con Jomer, un buen amigo alejado por kilómetros de tierra y cielo y mar y aire, pero siempre acompañándome en las tribulaciones de la vida. Casi como más me gusta, desde el respeto y desde el espacio. Cómo me gustaría leer de las reflexiones de las personas a quien más quiero. Cómo me gustaría recibir una carta con frases, con desahogos, con cosas bonitas, incluso feas. Lo que fuese, pero algo signficativo de adentro. Y otro día ya cuento por qué Jomer y yo somos 3.

La vida es encriptada, pero la vida es muy sencilla. Y está llena y plena de contradicción y encanto, y de cambios evolutivos; de sustos y de sorpresas y, ojalá, para muchos, de asombro. Ojalá el asombro nos llegue a todos.

Y es que me encantaría saber tu “ya no vienes a desayunar”: esa anécdota antigua, sin sentido aparente, pero que engloba un millón de sentimientos contradictorios y que compartes con alguien de manera exclusiva.

¿Cuál es tu “ya no vienes a desayunar» y por qué es esto importante?

Cuéntamelo…

4 comentarios en “Ya no vienes a desayunar

  1. Eres la única persona que conozco a la que le gusta quedar a la hora de desayunar. Conozco a algún otro pero lo hace por razones espúreas, por eso no sirve para este ensayo . Quedar a desayunar da mucho de si, porque siguiendo un ayuno o dieta top la hora de des-ayunar coincide con mis horas favoritas, puede ser a las 4 o las 7. El Chavo lloraba diciéndo: pipipipipipipi y G. Marquez se ensopaba cuando, bajo la lluvia andaba sin paraguas.

    Tu manera de “experienciar”me recuerda al Chavo del 8 y a García Márquez , también se permitieron licencias poéticas para hacernos la vida más experienciable

    Tú: Ya no vienes a desayunar número 9 me lo he metido en el bolsillo interior del cortavientos que me regalaste para que me haga compañía esta semana. Como diría Pablo D’Ors, en vez de resolverlo con mi mente voy a disolverlo con mi corazón. Porque ya sabes que el corazón tiene razones que la razón no entiende

    Mi amor y agradecimiento te entrego hoy y te guardo un poco en la esperanza de que escribas un experienciar con leche de cabra🥳

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  2. Que bien escribes, que soltura y como llegas a lo importante . Me gusta leer tus vivencias. Eres como Tu Madre genial , leal, . . Os quiero a las tres.

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  3. Tú eres un «ya no vienes a desayunar», a los Pacos, la venta «más segura»…
    Y otro día te cuento «No termina nuncaaaaaa!».
    Me gusta y divierte leerte Pimpi

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