Una verdad incómoda

Una verdad incómoda: repetir los mismos comportamientos lleva a los mismos lugares una y otra vez. Pero, ¿cómo escapar de la repetición?

He asistido a la reproducción de este mandamiento muchísimas veces en mi vida, lo he leído por todas partes, me lo han dicho muchísimas personas diferentes y me lo he contado a mí misma en innumerables ocasiones. Y digo “mandamiento” porque así me ha llegado siempre, como una especie de orden por mi bien. “Por mi bien”: menudo rollo de frase. ¡Qué sabe nadie qué es lo bueno para mí, lo que mejor me conviene! No se me ocurre ya hace tiempo dar consejos al aire y, menos, si no han sido solicitados previamente. Casi lo mismo que ayudar. Ayudamos para sentirnos bien haciéndolo, no, realmente, porque los demás lo necesiten todo el tiempo. Aunque este es un tema que dejaré para otro momento.

Me gustaría aprovechar la ocasión tan señalada, dado que es el día de la mujer, para escribir sobre algunos de los conceptos de iluminación propia a los que he podido llegar en los últimos tiempos.  Y ha sido tras varios años de terapia y trabajo con mis propias vilezas, lo cual, no es esencialmente fácil. Yo, como cualquier otro ser humano, tengo una gran potencia para el auto-sabotaje y, además, he sido muy eficiente en ello. Sin embargo, me he dado cuenta de que, conforme crezco en madurez, estos viajes a la auto-destrucción son menos importantes, menos absorbentes. He descubierto cualidades de las que me sirvo para explotar lo mejor de mí; y exploto lo mejor cada vez que me veo en riesgo por algún pensamiento amenazante o alguna situación que me desencadene ese desequilibrio inesperado. A mí también me pasa, aunque yo sea fuerte. Muy fuerte.

Hoy, por ser el día de la mujer, no cambia nada para mí, pero me reúno con mi amiga, Anabel, a quien me une una amistad muy especial y muy emocionante. Nos conocimos a través de mi hermano, y eso mueve montañas por las circunstancias que fueron. Aquí puedes ver el artículo que le escribí hace unos años, aún mi hermano en vida.

Y me escribe Anabel:

“Si algo he aprendido hasta la fecha es que he tenido la inspiración y reflejo de grandes mujeres en mi vida. Hoy soy la huella que han ido dejando en mi todas ellas, y hoy puedo decir que soy una persona más honesta y respetuosa conmigo misma, gracias a ellas. Entre esas mujeres que, cada una con su historia singular y sus particularidades como persona me han inspirado, están Esther, mi querida amiga con quien ahora escribo estas líneas, y su madre, Rosa. He tenido la gran fortuna de aprender mucho de ellas, he visto en ellas capacidades y fortalezas de las que me he nutrido y también debilidades necesarias sobre las que recogerse cuando era necesario.

He sido siempre una mujer tremendamente injusta conmigo misma, poco amiga de mí y muy saboteadora de mis propias capacidades y virtudes. Eso es una especie de espina dorsal que, me atrevería a decir, compartimos prácticamente todas y cada una de nosotras. Porque dentro de nuestras historias personales no podemos dejar pasar que hay una historia colectiva, “la historia de la mujer”, una historia en la que ahora empezamos a ver algunos visos de igualdad, amor y respeto hacia nosotras, pero que es necesario que no olvidemos nunca de dónde venimos y a quiénes les debemos los avances colectivos de los que hoy somos protagonistas… siempre mirando hacia delante pero con el retrovisor bien calibrado, porque se tarda toda una historia en alcanzar derechos y libertades, pero se pueden perder en relativamente poco tiempo.

Este tiempo personal está marcado por la finalización del mayor trabajo que haya realizado en mis 33 años, mi trabajo de investigación que se ha visto culminado con la creación de una tesis doctoral. No puedo no hacer referencia a ella, a mi “criatura”, en un día como hoy, porque se la debo a muchas mujeres: ellas han sido protagonistas de gran parte de las etapas de ese trabajo y a ellas le he dedicado unas palabras que quedarán recogidas en ese trabajo con respecto al uso del lenguaje, que tan accesorio nos puede parecer en muchos aspectos, pero que tanto conforman nuestro modo de pensar. Las comparto hoy aquí porque no se me ocurre mejor momento para hacerlo:

NOTA SOBRE LENGUAJE INCLUSIVO

Asumimos que el lenguaje y la forma que tenemos de poner en palabras nuestra conformación mental y social tiene una relevancia muy importante en cómo concebimos el mundo que nos rodea. Hemos de considerar que históricamente en castellano el género masculino se ha considerado absoluto y neutro y por tanto incluyente, y que el género femenino hacía alusión a una parte concreta de la sociedad, y por tanto es considerado siempre relativo y excluyente. Esta cuestión del lenguaje que no ocurre únicamente en el castellano (una parte de este trabajo está traducida al italiano y puede observarse la misma cuestión), no deja de ser un reflejo de la desigualdad social a la que aún nos seguimos enfrentando las mujeres. Haciendo hincapié en esta cuestión, más bien diría reivindicación, por cuestiones de forma en la redacción y de poder seguir con mayor agilidad la lectura y comprensión de este trabajo por parte de la persona lectora, nos acogeremos a lo largo del mismo al género masculino como género neutro.

Siéntanse todas las madres, hermanas, hijas, tías, abuelas, sobrinas, niñas, en definitiva mujeres, incluidas y representadas en este trabajo. Y cabe una mención especial a todas ellas, ya que han contribuido en un número muy elevado con sus testimonios y participación en esta investigación y sin duda de ellas ha dependido en gran medida que este trabajo hoy sea una realidad.

Me encanta el castellano, el andalú, el lenguaje. Gracias, Anabel… aquí otra entrada que escribimos juntas.

Y desde ese lugar de sororidad me gusta compartir y de su mano (porque este post lo escribimos las dos) mis claves para aceptar los cambios, para no repetir los mismos patrones de conducta una y otra vez, y mis ideas para la auto – iluminación:

Prestándole atención a mis necesidades reales propias. Reales porque ser autoindulgente con lo que me hace daño, no es tratarme bien. Y acceder a peticiones que no construyen en mí ni en nadie a mi alrededor tampoco es algo que me resulte necesario de verdad. Tampoco es cuestión de compararse siempre con África y nunca tirar comida porque “allí pasan hambre”.  Es decir, aquí tenemos una realidad distinta y de lo que, para mí, se trata es de identificar la necesidad real y verdadera, la honesta y la no consumista, la cuidadosa con el medio ambiente y con el medio interno de uno… llegar al fondo de la cuestión. Ahí, entonces, aparece la necesidad real.

Estando abierta al cambio. Todo es cambio, no olvidemos que estar vivos y después muertos es algo que a todos nos pasa en vida y en muerte. Y que cuando nací tenía un cuerpo y una mente al igual que mi madre… en retrospectiva, ya no somos esas mismas personas ni nuestros cerebros siguen procesando igual. Lo que hoy tengo, mañana no.

Siendo honesta. Es mi única y exclusiva herramienta de medición interna. Identifico la honestidad con la integridad propia. Es muy fácil saber cuando uno no está siendo honesto porque saltan los resortes de la autocomplacencia rápidamente.

Hablándome a mí misma con respeto. Para esto he necesitado dejar de ser adolescente, dejar de ser adulta joven y hacerme madre. Este ha sido mi proceso clara y llanamente. Nada ni nadie ha conseguido que me hable mejor, ni siquiera mi propia madre con su amor, sino que, quizás, mi proceso en terapia y ser madre son los factores más importantes en conseguir hablarme mejor. A lo que me refiero es a mi trabajo sobre mi respeto personal, amar mis cualidades y virtudes y estar atenta a los defectos de carácter y a los rasgos de mi personalidad que hacen daño a otros. Esto, a través de la maternidad, se ha asentado en mi corazón de manera contundente.

Deshaciéndome de cosas. Ya no acumulo, regalo o me deshago. Casi sin conflicto alguno. Me siento en paz y camino liviana.

Dándole valor a mis emociones. Es común en el entorno de cada cual invalidar los sentimientos y emociones de los demás. Lo digo así de manera generalizada porque es la generalidad de lo que he vivido. Hasta tu mejor amiga podría decirte en algún momento: “deja ya de preocuparte”, “eso no es nada”, “tranquilízate”, “que se te pase ya la rabieta que te ha entrado”… no terminaría la lista. Quizás los demás no pueden validar todas mis emociones siempre que yo lo necesito pero es que, antes que nada, las tengo que poner en valor yo misma. Y esto me sale cada vez mejor. Confío en que las cosas que siento van acompañadas de cordura, por tanto, no puedo fallarme.

Haciéndome responsable de mis propias acciones y de mis propias palabras. Si digo que no quiero algo, es porque sea verdad. Y yo, esclava de muchos protocolos sociales, de las buenas maneras, caigo, a menudo, en eso de guardar las formas. Me sigue pasando pero, cada vez que me veo venir, me aplaudo y hablo conmigo misma. El lenguaje no está solo para parlotear y, como dice Anabel en su tesis, es posible que parezca poco importante enfatizar en el uso adecuado de las palabras, en la elección que hacemos de ellas, pero es de vital importancia para mí y para la sociedad hacerse responsable de lo que uno, como  mínimo, verbaliza, con todas las consecuencias. Ni qué decir tiene, de lo que uno no verbaliza. Como filóloga y especialista en lengua… responsabilidad y valentía para usar el lenguaje con espero y delicadeza. Porque de ahí viene nuestra concepción del mundo, y de ahí, nuestras acciones.

Poniendo límites. Sobre todo, conmigo misma. A qué concedo importancia y a qué no, a qué le dedico el tiempo y a qué no. También cuenta el a quién.

Aceptando mis limitaciones. No sirvo para obedecer durante mucho tiempo a pesar de ser una persona noble. Me cuesta seguir doctrinas si no creo en ellas y, al final, aún creyendo, termino cuestionando. Este comportamiento genera incomodidades absolutas que me obligan a tomar posiciones menos naturales en mí. Debo aceptar mis límites e integrar que no todo irá como yo siempre quiero.

Y la más importante de todas para mí, escuchar mi intuición. Mi padre siempre me decía que “la suerte es el cuidado exquisito de todos los detalles”, y yo también lo creo así. Me sirve para la capacidad de improvisar, para tomar decisiones rápido y para escuchar mi potente intuición. Me he preparado, me preparo todos los días, busco mi equilibrio. Cuando lo pierdo, lo identifico rápido y no temo por ello. Lo pierdo bastantes veces. Mi intuición me salva de catástrofes que no están para mí y jamás me ha fallado, no sin antes habiendo nutrido mi suelo con buenas cantidades de agua y minerales y habiéndome sometido a barbechos voluntarios de ausencia de creatividad. Así es como mi intuición se convirtió en mi brújula interior.

Y de esta manera, menos repetición de patrones inconexos y obsoletos y muchísima más transformación. Alegría, inspiración, introspección, creatividad… todo puesto al servicio del interior y para los demás.

Ojalá Anabel y yo hayamos servido hoy para aportar algo bueno.

Por el día de la mujer.

Cito fuente: Melguizo-Garín, A. (2021). Apoyo social y calidad de vida en familias con hijos con cáncer. Análisis de las variables psicosociales que influyen en la adaptación y el afrontamiento del cáncer infanto-juvenil. Tesis Doctoral.

2 comentarios en “Una verdad incómoda

  1. Ufffffff, menudo borbotón más bueno de palabras, quereres y enseñanzas.Ailoviuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

     

    Cuidemos delmedio ambiente. Por favor no imprima este e-mail si no es necesario.

    Este Despacho de Abogados pone en suconocimiento que este mensaje va exclusivamente dirigido al destinatarioindicado, siendo la información contenida en el mismo de carácter restringido oconfidencial. Está prohibido el uso directo o indirecto del mismo, noautorizándose su publicación, reproducción, distribución o retransmisión, totalo parcial. Si ha recibido este mensaje por error, le rogamos lo ponga ennuestro conocimiento inmediatamente, por esta misma vía. Dª Ana Gómez Perea., no es responsable de queterceras personas puedan llegar a conocer el contenido del presente mensajedurante su transmisión. Si el destinatario de este mensaje no consintiera lautilización del correo electrónico, rogamos lo ponga en nuestro conocimiento.

    En cumplimiento del Reglamento General deProtección de Datos, 679/2106/UE y la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Serviciosde la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico, le comunicamos quela letrada Dª Ana Gómez Perea, es responsable de los datos personales quepuedan contenerse en este email. Este mensaje ha sido enviado conforme a losdatos que existen en nuestros ficheros informatizados que usted nos facilitó ensu día.

    Los derechos que se le confieren en virtud de la anterior normativa es:rectificar, acceder, suprimir sus datos, solicitar la portabilidad de los mismos,oponerse al tratamiento y solicitar la limitación de éste, pudiendo ejercerlosa través del email info@anagomezperea.es

    Me gusta

Replica a Rosmary Cancelar la respuesta