Piropos

“The limits of my language are the limits of my world”,

Ludwig Wittgenstein.

Creo que la cita, aunque esté en inglés, prácticamente se traduce sola. Ludwigg fue un tipo listo, cultivado, una mente brillante y despierta con ideas propias y con una importante tendencia a pensar. Pues claro, era filósofo y lingüista, entre otras cosas. Qué bella combinación. Y no nos damos cuenta de que todos lo somos en más o menos medida. La filosofía y la lengua van de la mano porque es natural en el ser humano discurrir y verbalizar, ambas son necesidades. Y, hoy, muchísimo más si le añadimos la intuitiva semilla tecnológica con la que, las más modernas generaciones, vienen configuradas al nacer. La filosofía y el lenguaje, el lenguaje y la tecnología, la filosofía y la ética en la tecnología, la moral y el lenguaje: la filosofía, el lenguaje, la ética, la moral y la tecnología. Todo a la vez. Y ¡tachán! 2020 olvidado ya. ¿Olvidado?

Olvidado porque, incluso en este año moderno – modernísimo, nos olvidamos todos sin excepción (unos antes, otros después) de estos conceptos naturales semejantes a los vitales e ineludibles de respirar, comer, beber, dormir, caca-pipí y relacionarnos, por ejemplo. ¿Cómo puede ser que no nos importe la manera en la que hablamos? ¿Cómo puede ser que no nos importe adentrarnos en la verdad de nuestros diálogos internos? ¿Cómo puede ser que creamos que hablamos no sólo bien, sino muy bien con nuestros niños y niñas? ¿Cómo puede ser que creamos que no somos reactivos? ¿Cómo puede ser que alguien se piense en control sólo porque no ha gritado? ¿Cómo puede ser que pensemos que no tenemos miedo de nada? ¿Cómo puede ser que no pensemos en pensar? Por eso todo olvidado, por eso todo justificado, por eso está todo bien mientras sea yo mismo/a quien no tenga que mojarse en esto de examinar el propio lenguaje y el lenguaje propio. Quiero decir una vez más que el lenguaje es la clave de cualquier empresa que se emprenda sin importar el ámbito. Punto.

Me gustaría utilizar este artículo para dar algunas ideas de cómo usar el lenguaje para lanzar comentarios bonitos a los que están a  nuestro alrededor, a los que queremos o con los que trabajamos; a las personas que, nos guste o no, nos ayudan a ser quienes somos con sus positivas intervenciones o sus negativas exposiciones. No podemos obviar el hecho de que todos venimos discurriendo batallas internas, lo admitamos o no. A veces me he dado cuenta tarde de que un agravio contra mí, comparativo o directo, no era más que una declaración de intenciones personales pero hacia esa misma persona que intentaba (o no) herir mis sentimientos. Es muy común sufrir por los comentarios ajenos y creo que es imposible quedar inmune, ni siquiera los famosos (supuestamente acostumbrados) lo son. El calibre y la intensidad con que se dirige la ofensa depende de muchos factores, incluyendo el típico “sin querer”. Lo digo aquí porque me siento libre para hacerlo: el “sin querer” no sirve como disculpa. O: “me lo estoy trabajando”, tampoco.

He estado alarmada y removida en los últimos días. Yo, aunque soy una mujer adulta y soy poderosa en mi actitud y en mi pensamiento, también soy fuerte y vulnerable a la vez. Los fuertes también dolemos. Lo voy a decir otra vez. Los fuertes también dolemos. Los carismáticos también dudan. Los de ideas claras también se recluyen a meditar. Los cambios de opinión no son gratuitos, vienen acompañados de cambios de actitud. Nada es gratis, todo cuesta. A mí también me duele si se ríen de mi pelo o de si siento que me hacen ese bullying sosegado y oculto que nadie ve en primera instancia. Y también me duelo cuando el apoyo primero, el de confianza, se alegra de tu fragilidad. Porque cuando alguien, íntimamente, se alegra de tu flaqueza… eso se nota. No es bueno mentirse porque, la verdad sea dicha, no engañamos a nadie. Ni tan si quiera a nosotros mismos. Los adultos también sufrimos bullying, pero nos podemos defender muchísimo mejor que los no adultos.

¿Qué podría pensar alguien como yo, a quien le gustan tanto las letras y el lenguaje, de otro alguien que no cuide las palabras que elige o su forma de reírse? No sé de la veracidad de la siguiente anécdota, pero la conozco desde hace mucho tiempo. Imaginemos qué pensó Ortega y Gasset cuando un periodista se mofó porque había pronunciado «Shakespeare» mal diciéndolo tal cual suena en español: [sha – kes – pe – a – re] (no sé la simbología real de la transcripción fonética en castellano), en lugar de pronunciarlo como se dice en inglés: [ˈʃeɪkspɪr ], (que esta sí la sé). Desde ese instante, Ortega y Gasset (conocido filósofo, pero desconocido políglota), cigarro en mano, continuó su conferencia en inglés.

Y aquí llega mi defensa. He pensado que sería bueno aportar algunas ideas a mi comunidad sobre cómo hacer halagos que construyen conexión sana con los demás y cómo lanzar bonitos piropos que no atienden exclusivamente al aspecto físico. Lo voy a decir también: mi aspecto físico está genial. Gracias. Todo lo que contribuye a lo que se ve de mi cuerpo está y va de maravilla. Lo veis vosotros y lo veo yo. Pero lo que veis y no queréis decir, eso que os calláis cuando me miráis, esas cosas que se piensan de los demás que nos generan envidias secretas… eso de: “jolines, qué bien se le da hablar en público”, “ostras, cómo me gustaría tener su estilo”, “wow, qué bien dijo lo que le pasaba”… sería maravilloso atreverse una a sacar todas esas cosas que no podemos confesar. Creemos que “confesándolas” (y lo pongo entre comillas porque es como si hiciese el gesto) nos devalúan a nosotros/as, y es exactamente todo lo contrario. La admiración nos eleva espiritualmente aunque, literalmente, para admirar uno tenga que hacerlo desde abajo. ¿Cómo le dirás a tus niños y niñas que te rodean en tu vida que sean buenos con los otros, que se den a los demás niños si tú no lo haces, si te callas las cosas bonitas que ves de mí? E, incluso, a veces, jocosamente criticas sin base ni cuidado.

Así que, mira los ejemplos de halagos y piropos bonitos que a mí se me ocurren:

  • Te admiro.
  • Gracias por ser alguien con quien me siento segura/o.
  • Se te da súper bien eso de comunicarte.
  • Nunca me siento juzgada/o cuando hablo contigo.
  • Me haces sentir que importo y que me entiendes.
  • Me encanta cómo sientes en profundidad muchas cosas que yo no veo.
  • Tu confianza en ti misma te hace sexy.
  • Me inspiras para ser más auténtica/o.
  • Me encanta lo directa/o y honesta/o que eres.
  • La manera en la que hablas con la gente es muy bonita.
  • Es admirable cómo te has dedicado a tu crecimiento personal.
  • Me gusta mucho cómo te responsabilizas de tus asuntos.

No todas estas ideas son mías exclusivas, algunas están inspiradas por cosas que he leído por ahí (no puedo citarlas porque no son textuales y exactas), pero me representan y todas pasan por mí.

Me encantaría que sirviera este artículo hoy para elaborar un bonito decálogo de piropos que no se ajusten exclusivamente al aspecto físico y exterior. Si es que ya sabemos que lo que importa no está afuera, sino adentro… ya sé cómo eres/ sois por fuera, me pregunto cómo será por dentro. ¡A qué esperamos!.

Un fuerte abrazo para todos y todas. Me encanta cuando leéis mi blog y me decís lo que habéis sentido o para qué os ha servido, construye un sentimiento de gran alegría en mi interior y vuestra aportación sana me hace mejor persona. Os doy las gracias por demostrarme vuestro afecto de esta manera. Que sea un día bonito…

6 comentarios en “Piropos

  1. Querida Pimpinela, yo veo en ti todos esos piropos que más que piropos son verdades honestas cuando una es capaz de desprenderse de la capa de la envidia y deja hablar al corazón.
    La admiro querida, me encantaría escribirlo así como usted lo hace.
    Por cierto, yo decía Chakespeare, es decir, “menear la pera. Creo que usted me entiende.
    Muy enhorabuena, congratuleishon, es a lo más que llego (por ahora)

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  2. Querida Pimpi, es in placer leerte siempre.
    La anécdota que mencionas la conozco, pero el protagonista en cuestión es J.L Borges 😁 Me imagino que al ser tan bonita todos queremos barrer para casa no?
    Todos los piropos y halagos, sin excepción te caben, y lo sabes !😍

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  3. hola pimpinela, es curioso comprobar que algo que te motiva en este momento , es mi vivencia mas destacada , mi objetivo en la vida de estos momentos es contemplar a las personas con las que me encuentro, hacerlo desde la lentitud, y decirles algo que sea un piropo, pero ese enunciado , ese nombrar que has hecho de posibles piropos rapidamente me ha resonado en mis encuentros de gente mas proxima. gracias te felicito por esta propuesta y veo tu capacidad de cuidar y de reconocer a los que tienes delante y te rodean.

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