Apricity – Oda a mis amigos de Facultad

Hoy he visitado la librería de mi pueblo y, aunque no recuerda a la oferta de las grandes superficies ni tampoco tiene un sillón para sentarte a ojear páginas, me ha servido lo bastante como para recrearme ahora pensando en mis días de universidad: ese tiempo preciado que no volverá pero que se anuncia a modo de recuerdo bonito cada vez que veo a mis amigos de entonces o abro nuestro grupo de whatsapp. Todos nos hemos hecho mayores, ya hay cosas en nuestras vidas que, seguro, nos pesan a cada cual, pero estoy segura de que se sonríen cada vez que algo les recuerda a nuestro tiempo en la Facultad. Atesoro esa nostalgia que ellos me hacen sentir.

Así que allí me encuentro en la librería y me paseo por las estanterías que más me apetecen, como por ejemplo, las de filosofía y religiones o novela negra… pero la tienda no es tan grande, y ya estoy delante de las novelas románticas esperando encontrar un libro que me apetezca mucho mirar sin demasiado éxito. No rechazo ningún escrito, sólo me guío por el título… por el escritor… por el grosor del tomo… por cómo me sienta… puedo guiarme hasta por el aspecto exterior o el tamaño de la letra. Como todo en la vida: depende. He pasado por la sección de embarazadas y cómo educar a tu hijo sin presionarle, por la de las cartas del Tarot, la de cocina y viajes, novelas históricas, novedades, comuniones, he mirado hasta un libro de Miguel Ángel Revilla y su popular “Cantabria me pone”, más singular de lo que habría pensado. Y llego a los libros infantiles. Me encantan los libros para niños, es el mundo de la magia y de la inocencia, ahí existen todas las sorpresas y todas las cosas que son posibles. Cuando yo era niña ya hacían libros preciosos y mi madre me compraba cuentos de todos los tipos: de los tradicionales y de los más modernos que caían en sus manos. Mi madre siempre me compraba libros. A mí me gustaría saber escribir para los niños pero nunca lo he intentado, sinceramente. ¡Quién sabe si un día lo haré! Desde luego, si un día ocurriese, sería desde el amor más claro que estuviese en mi corazón teñido del amor que siento por mi propia infancia y de mis recuerdos tanto de la niñez como de mis tiempos de universidad. Y menciono la universidad porque allí fue donde terminé de esculpir mis virtudes literarias y mi gusto por estudiar, y donde conocí a ese grupo de personas buenas que más tarde serían compañeros de aventuras y pesares y futuros filólogos y amantes de cosas pequeñas como un texto literario, un momento con un profesor o un desayuno en la cafetería. Todas esas cosas (y las que se mantienen ocultas) me ayudarían a sacar lo más sabio que hubiese en mí, y confío en ello porque confío en ellos.

Compré dos libros, dos libros que son para niños pero que me han conmovido. Y, pienso, ¿acaso no seguimos siendo niños en el corazón? ¿Acaso no esperamos que nos amen y miramos hacia arriba esperando una caricia? ¿Acaso no nos gusta jugar? ¿Acaso no nos divertimos con nuestros amigos? ¿Acaso no nos gustan las fiestas de cumpleaños con tarta y regalos? ¿Acaso no esperamos siempre que nuestros padres estén orgullosos de nosotros? ¿Acaso no nos asustamos cuando las cosas salen mal? ¿Acaso no hacemos travesuras de vez en cuando? ¿Acaso no tenemos caprichos? ¿Acaso no tenemos berrinches y “hacemos pucheros” cuando se tercia? ¿Acaso no tememos al monstruo que viene por las noches a aterrarnos con nuestros mayores temores o a la misma muerte? ¿Acaso no pensamos que viviremos eternamente? Siempre seremos niños, y ojalá este fuera el mantra principal de nuestra capacidad de dar nuestros afectos a los demás. Y así fue como, entre pregunta y pregunta, cayó en mis manos Pequeña & GRANDE Jane Austen, de Mª Isabel Sánchez Vergara ilustrado por Katie Wilson, de Alba Editorial. Se trata de la colección Pequeña & GRANDE donde niños y niñas descubren quiénes eran y qué lograron las grandes mujeres de la historia de todos los ámbitos del arte y de la ciencia y la cultura, tal y como se describe en la sinopsis del libro. Y qué bella manera de aplicar la cultura y la literatura con fines educacionales y desde casa. Son unas pocas páginas con dibujos preciosos y la vida de Jane Austen contada para niños. Y en estos tiempos que corren, donde la figura de la mujer ha avanzado tanto en tantísimos aspectos y tan poco a ojos de algunos hombres y mujeres que aún actúan bajo el infame impulso de la fuerza bruta tanto física como verbal, es una semilla que se planta en el corazón de los niños y que habría de dar frutos benignos. Hablo de hombres y mujeres porque algunas mujeres aún siguen presas de ideas machistas igual que los hombres o se han olvidado de los esfuerzos que mujeres de nuestro pasado más cercano y lejano han derramado en la búsqueda de una justicia ética y moral que no es más que una coherencia aplastante con la esencia del ser humano. Pero, ¿por qué es Jane Austen importante?

Pequeña & GRANDE Jane Austen
Pequeña & GRANDE Jane Austen, de Mª Isabel Sánchez Vergara, ilustrado por Katie Wilson.

Jane Austen es uno de los símbolos de la época victoriana y, aunque no precisamente esta fue una época de grandísimos cambios sociales para la mujer, Jane Austen tuvo acceso a la lectura gracias a la mentalidad abierta de su padre y la gracia del poder adquisitivo de su familia (así como también les pasó a las Hermanas Brontë, por ejemplo). Es esta una de las maneras en las que un ser humano, hombre o mujer, se inspira y desea crecer. Recuerdo (y, en esto, mis queridos amigos universitarios de Filología Inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras de Málaga me apoyarán) que cuando estudiábamos la obra de Jane Austen en 2º de carrera no nos parecía nada revelador ni feminista ni progresista que para un personaje femenino tipo en la obra de Jane Austen el hecho de no casarse fuese algo reivindicativo: en nuestro mundo, esto tampoco era para tanto. Al poco tiempo ya aprenderíamos la relevancia de estos escritos, la importancia de que una mujer encorsetada en su traje de encajes y botones a la espalda educada, idealmente, para servir bien el té y tocar el piano además de aprender algo de francés, hablase sobre moralidad y amor reflejando escenas de su propia vida e inspirada en los libros de la biblioteca de su padre, y sobre cómo hacer un retrato de la mentalidad de una mujer inteligente de su época. Ella es un ejemplo de feminismo y rebeldía, precisamente, por no querer seguir siempre las normas establecidas. Cierto es que los finales de sus obras siempre son de en los que se comen perdices pero, entendamos, todos hablamos desde nuestra propia experiencia y nuestros deseos más profundos. En su mundo, un hombre no podía casarse por amor y debía buscar una rica heredera para perpetuarse en su riqueza y su especie. La joven Jane Austen prefería un libro a dos muñecas y leía las historias que escribía a sus padres y sus hermanos cada noche. Las heroínas de Jane jamás se rendían… aunque hoy esta heroicidad nos parezca insulsa. Aún así, Jane Austen es otro peldaño más hacia la libertad de la mujer y otro valor positivo que me une a mis amigos de universidad, otro de los momentos importantes de mi vida y otro símbolo de la evolución del ser. Admito que una vez que leímos Orgullo y Prejuicio sentimos que ya lo habíamos leído todo con Sentido y Sensibilidad, Persuasión, Emma… hasta que llegamos a Mansfield Park. Es curioso, porque Mansfield Park tiene pasajes de una gran perversión sexual y una gran oscuridad, siendo una gran dicotomía para con el resto de su obra. Si no la habéis leído, aquí tenéis un clásico que no es para niños.

 “Una mujer, especialmente, si tiene la desgracia de no saber nada, debe ocultarlo lo mejor que pueda, Orgullo y Prejuicio de Jane Austen.

Típica frase lapidaria victoriana de Jane Austen, así como los ingleses en su estado más agridulce, tal y como es usual en ellos; como si aún no hubiesen salido de la época victoriana. Yo diría, más bien, que mejor que una mujer lo oculte si sí sabe algo… más que nada, por la amenaza que suele suscitar una mujer que sabe. Pero dejemos este tema para otra ocasión más polémica. Muchas cosas, si no todas, dependen del prisma.

Los libros de Jane Austen se siguen leyendo hoy en el siglo XXI y son objeto de debates en clase y de postulaciones sobre el feminismo y el machismo, la lucha de poder en la sexualidad, la esclavitud entendida literal y metafóricamente, el matrimonio, la libertad de acción y decisión, el poder de la mujer y su necesidad intrínseca de evolucionar, la necesidad de afecto y cultivar las emociones de la mano de la ética y la moral y un largo etcétera de cuestiones que nos siguen sirviendo hoy para reflexionar sobre las cuestiones más preocupantes de nuestro tiempo. Mirándolo así, tampoco hemos cambiado tanto.

Ninguno de nosotros quiere estar en aguas tranquilas durante toda la vida, Persuasión de Jane Austen.

El segundo libro, que ahora está en mi mesita, es John Lennon Imagine ilustrado por Jean Jullien con prólogo de Yoko Ono Lennon, de la Editorial Flamboyant en colaboración con Amnistía Internacional. Se trata de una idea preciosa que inspira y enternece, tal y como es la canción Imagine: el libro presenta la famosa canción en inglés, su idioma original, y en español acompañada de unas ilustraciones de colores brillantes que cualquier niño querría mirar.

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John Lennon Imagine, ilustrado por Jean Jullien y Prólogo de Yoko Ono.

Esta canción no necesita mucha presentación, hablamos de los derechos humanos. En el prólogo, Yoko Ono recuerda que todos queremos ser felices y sentirnos a salvo, y que debemos compartir y practicar la paz. A mí me gusta esa filosofía, independientemente de las opiniones que todos podamos tener de Yoko Ono, John Lennon, los Hippies, Los Beatles y tantas otras cosas. Ni siquiera les conocemos personalmente y, aún así, no sólo somos capaces de tener opiniones válidas para nosotros sino que, además, también podemos juzgar. A mí me gusta lo que finalmente estudié (aunque yo deseaba ser periodista, cubrir conflictos bélicos, viajar, informar, vivir al límite… un poco como en las películas, creo yo, pero siendo más realistas, hubiese amado el Periodismo igual que amo la Filología), y simpatizo con las acciones públicas que conozco de John Lennon a pesar de que él murió justo cuando yo iba a nacer. De alguna manera, sin saber muy bien cómo, también he recordado a mis amigos de la universidad con este libro, y su mensaje de amor hacia mí cuando mi hermano enfermó.

Me parece precioso haber aprendido y estudiado con ellos, mis amigos. Me conmueve recordar mi primer viaje a Inglaterra, mi calidad de Estudiante Erasmus y estar en clase con ellos. No quiero decir vuestros nombres aquí, sólo quiero que sepáis que sois muy importantes en mi vida y que nunca olvidaré el colchón y el abrazo de calor que sentí (y aún siento) cuando me acompañasteis durante la enfermedad y muerte de mi hermano pequeño. Y no sólo por esto, sino por todo lo que he vivido con vosotros y gracias a vosotros, cómo habéis tallado esos recuerdos y esa necesidad de mantener viva esa llama de juventud y la gratitud que siento de poder contar con vosotros.

Y, como no podía ser menos, recordemos una de las palabras más bonitas del inglés antiguo (que, de hecho, se sigue utilizando hoy aunque no demasiado) que habla del placer que se siente en invierno cuando te calienta ese rayo furtivo de sol… justo lo que vosotros sois para mí: apricity to my soul.

 

10 comentarios en “Apricity – Oda a mis amigos de Facultad

  1. Querida niña, sientes gratitud y nos llevas de paseo literario por tus sentimientos en forma de libro. Hay mucho amor en tu modo de mirar la vida, los recuerdos, las palabras. Eres de Málaga, por tanto, muy Victoriana. Bravo por la filología que tanto te ha hecho sentir.

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  2. Wow! Me dejaste impactado, solo puedo decir gracias!

    Es curioso como esos recuerdos que nos quedan son como piezas de un puzzle y cuando las ponemos juntas tenemos una idea de aquellos años felices. Yo también recuerdo con gratitud todo lo vivido y me acuerdo mucho de ti y de cuánto nos hemos reído sobretodo.

    Siempre together «como una piña» :D

    Un abrazo grande

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