Lívidos

“Cuando el alma sufre demasiado desarrolla un cierto gusto por la desgracia”,

Albert Camus

Seré breve. Seré concisa: los tiempos que corren no me acompañan.

 Algo se empezó a romper hace un tiempo, quizás antes de la enfermedad de mi hermano, o quizás coincidiendo. No puedo estar segura de si todo converge en el riesgo de su muerte o en el atestiguar de su sufrimiento, pero las circunstancias son dictadoras.

Ante el incremento de luz artificial en mi vida y en la de mi familia, la degradación de la intimidad, la exposición al foco más severo pero con apariencia más amable y la incomprensión hacia mi propio dolor sólo puedo retirarme.

Hay más dignidad en la derrota que en la victoria, especialmente, cuando la derrota significa la pérdida del statu quo ante bellum. Aparqué, primero, mi vida personal; luego, mis proyectos más queridos; después, mi actividad creativa; y, ahora… ahora estoy cansada. Tengo aún la fuerza de un titán fornido, iracundo e, incluso, sañoso, pero aún lo encadeno a la morfina de la calma interior.

matisse
Período Azul de Henri Matisse, Mujer Sentada (1952).

Porque no quiero parar y remo, pero ya no puedo seguir en la misma dirección y, enfrentándome a salvar mi vida, desaparezco hasta donde me es posible. No quiero ser adicta a un drama, al drama, al dramático. No quiero el teatro, ni las canciones de amor. Rescato de la paciencia la parte virtuosa y, a oscuras, me siento y pienso. No llegarán tiempos mejores en el futuro cercano, así que acaricio al titán y se amansa resoplando.

Ahora he decidido presentar mis respetos y mi admiración por ti, que me has seguido en este blog, en esta aventura mía en la que puse mucho de mi valor personal, en la que puse agallas, y en la que me sentí apreciada por ti. Porque tú, que me sigues, que te preocupas por leerme y empleas tu tiempo en alimentarme con tus comentarios, te mereces mi gratitud. Has contribuido a reforzar mi personalidad y me has ayudado en mi trabajo interior, un trabajo que, algunos no pueden apreciar pero que existe y me convierte en dueña de mis ideas y en alguien de asombrosa mejor calidad. Mi Buen Doctor sembrando.

Ahora se presenta un tiempo de pausa para este blog, para una parte de mí.

Porque yo quiero seguir aquí, pero no a la luz de un foco sino a la luz de la verdad.

Lívidos, algunos, de dolor.

Furiosos, otros, por no ser los más poderosos, por no doblegar mi voluntad.

“If I ever feel better remind me to spend some good time with you,

you can give me your number… when it´s all over I´ll let you know”.

Phoenix, If I ever feel better

Escucha esta canción de Phoenix, que tiene subtítulos para los no angloparlantes, If I Ever Feel Better. «Si alguna vez me siento mejor recuérdame pasar un buen rato contigo, déjame tu número. Cuando todo pase te llamaré…»

4 comentarios en “Lívidos

  1. Solo te ha dado un abrazo en mi vida, pero siempre que lo necesites cierra los ojos y recíbelo de nuevo. Y aunque no escriba comentarios siempre que te leo, se que volverás a exprimirte y contarnos todo lo que nos gusta leerte. Yo he quedado con una persona a la que tú y yo queremos muchos en no decirnos gracias lo hemos cambiado por un TE QUIERO.

    Me gusta

  2. Comprendo y respeto tus motivos, pero por favor, no nos prives mucho tiempo del placer de leerte.
    ¡Que se fastidien los furiosos! no están a tu altura, no está hecha la miel para la boca del burro…
    Un fuerte abrazo.

    Me gusta

  3. Hola Pimpinela. Siento y, a la vez, no siento descubrir este blog tan «fatídicamente» tarde. Supe de ti por ese foco del que hablás, terrible foco, y en seguida hice de tu familia la mía, de tu hermano,mi hermano.
    Quiero explicarte por qué: Leyla tenía 20 años cuando se apagó como una espléndida y digna vela. Era mi hermana.
    Fue a consecuencia de la radio para combatir su leucemia.
    Yo tenía 10 años.

    Así que es desde ahí, desde el más profundo cariño y el más sentido respeto, desde donde te hablo y quisiera acariciarte el alma con ternura.

    Tienes magia en los dedos, Pimpinela.
    Una buena prosa y un contenido muy sabio
    Y rebosante de amor. ¡Bien por ti!

    Estoy con los demás, vuelve pronto.

    Si me lo permites,
    Te mando un cálido abrazo.

    Gracias por tu prosa y tu corazón.
    Que pase pronto la tormenta.

    Me gusta

Replica a Isabel Cancelar la respuesta