El Pastel

“Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo

y que tu corazón aprenda a estar tranquilo”, Federico García Lorca.

 

Llevo más días que noches tratando de averiguar cómo me siento, lidiando con pensamientos de índoles diversas y acunando una cierta sensación de impaciencia mezclada con un tono triste de amarillo. El asalto constante del simbolismo de la muerte de mi perro ha estado conduciéndome directamente hacia mi última ruptura con uno de esos amores que están llamados a la decadencia desde el inicio. Muchas veces no quiero decirme la verdad, pero la verdad siempre es más lógica que yo. Mi perro, un perro enfermo, dependiente de mí para sobrevivir, cariñoso, noble, con características físicas que muchos han calificado como defectos y recipiente y dador de un amor más grande que el lago Victoria, como diría Sade en una de sus canciones que más me gustan, representa una época de mi vida en la que he aprendido lecciones que aún no han terminado.

Ester con Mylo, 1 de Mayo 2014 - 30 de Julio 2015
Ester con Mylo, 1 de Mayo 2014 – 30 de Julio 2015

En estos días me cuestionaba si alguna vez me he saltado mis principios por algo, si alguna vez he hecho algo que realmente no quisiera hacer. Naturalmente, y siempre desde la superficie, imagino que cualquiera de nosotros diría que ha hecho y hace cosas que no quiere hacer constantemente pero a las que te ves forzado a sucumbir: compromisos, rebajas emocionales, sumisiones, ayudas que no han sido demandadas por otros, infidelidades, egoísmos, daños… Es este también mi discurso, digo: “a veces hago cosas que no quiero hacer”. Pero, en mi caso, esto no refleja la verdad. En mi caso, es una manera de justificar mi pereza, de concederme el permiso para no actuar conforme a lo que pienso, pero no es la verdad. Actuar acorde a tu pensamiento exige gran valor y fuerza de voluntad, práctica.

Aquí, en mi blog, en mi espacio, para todas esas personas que se sientan atraídas por el motivo que sea hacia lo que yo tenga que decir, me gustaría desmitificarme a mí misma. Es duro para mí escribir que todo lo que hice hasta hoy, incluso aquello que me humilló, incluso aquello que utilicé para herir a otros, lo hice porque quise hacerlo. Ni siquiera fue por incapacidad para evitar aquellas cosas que me hicieron daño. Soy alguien que goza de agilidad suficiente como para esquivar un golpe, y sin embargo, en ocasiones, elegí dejarme golpear.

Otras veces he pensado que quizás esto de “dejarse golpear” no sea más que una esperanza absolutamente narcisista y autodestructiva de que el daño rebote en mí para herirte a ti, que me golpeas. Y he sido capaz de observar cómo he acumulado resentimiento hacia algunas personas culpándolas de mi dolor e íntimamente esperando esa venganza que llega sin necesidad de que acciones ni un sólo músculo de tu cuerpo. Sí, yo sé albergar resentimiento. Pero también sé curarme de ello.

Asumo la responsabilidad de mis decisiones. Si accedí a una relación sentimental destructiva lo hice porque quise hacerlo. Si después tuve que convencerme a mí misma del amor compartido me engañé porque esa fue mi elección. No creo que el amor ocurra sin más. El deseo por otras personas es latente en el ser humano y a pesar de ello algunos de nosotros, en algunas culturas, elegimos la monogamia. El amor se construye y se mantiene y se embellece con cariño y con paciencia y, sobre todo, con voluntad.

Debo reconocer estas cosas abiertamente y por escrito por honestidad a aquellas personas que me conocen personalmente, y a las que no. Hablar de vivir acorde a mis principios más íntimos me hace tener esta sensación que aún me incomoda un poco y siento que, sin pesar, he seguido siempre mis principios aún cuando estos no encajasen del todo en el marco social que me acoge. Para mí es importante reconocer que, al menos, mis principios, bajo calidades diferentes, viven conmigo y son míos. Tomé decisiones: algunas dicen mucho de mí, otras me restan. Reconozco mis valores con sus fortalezas y debilidades y esto mismo me completa como ser humano y no como una divinidad, aunque también lo soy. Sí, también soy una divinidad. Una parte imprescindible del plan de Dios, como a mí me gusta llamarlo.

Tengo miedo de publicar este artículo. Me asusta tu crítica. Pero pondré todo de mi parte para no necesitar tu aprobación como condición para mi felicidad. En cualquier caso, sigo necesitándote a ti que me lees y me dedicas tu tiempo. Intenta, por favor, comprenderme. Te necesito a ti y necesito a todas las personas que en este momento me rodean, eres fundamental para mi conocimiento personal. Vivo en soledad, como muchas personas que conozco y que no conozco. Soledad no debería ser siempre sinónimo de tristeza. Hasta hace muy poco tiempo estaba convencida de que era la vida quien me había puesto aquí, pero en este momento del camino sé que aquí es donde debo estar, en soledad y esperando compartir algunos momentos en compañía. La vida, un ente abstracto vs. yo misma, un ser concreto.

Y este es uno de los puntos importantes que me conectan con la simbología de la presencia de mi perro a mi lado: aprendí a disfrutar de mi soledad con él y reafirmó la serenidad con la que a mí me nace vivir. Descubrí que parte de mi discurso acerca de la soledad estaba estructurado para satisfacer a quien me escucha. No es mi necesidad de momentos de intimidad en soledad para apartarme de la compañía; es mi necesidad de momentos de compañía en mi elección de vivir en la intimidad de mi soledad. Es cierto que es mucho más incómodo de escuchar, pero sí que puedo asegurarte que lo que puedo ofrecer es más auténtico desde este lado.

Fuente: Pinterest
Fuente: Pinterest

Sí, quiero vivir de forma más auténtica aunque aún no he reunido todo el valor necesario para ello. Me asusta exponerme pero igual lo haré. A fin de cuentas, detrás del miedo está el pastel.

22 comentarios en “El Pastel

  1. Soledad no es sinónimo de tristeza me gusta esa frase. Felicidades por tu valentia y admitir que todo lo que haces esta decido por ti .las consecuencias » el principo de acción reacción » de Einstein forman parte de como actuamos , sigue creciendo «hacia el infinito y más alla». Mylo no solo te enseño a ti sino a todos los que lo conocimos.

    Le gusta a 1 persona

  2. Ester…de mi no recibirás ni críticas ni elogios pero si te felicito por exponer públicamente tus reflexiones.Yo tampoco he encontrado mi lugar en este mundo; sigo buscando,interpretando las señales que encuentro por el camino que sea personas o acontecimientos con el agobio del siempre presente «lo estaré haciendo bien»?
    El amor proprio puede fácilmente caer en el egoísmo y el sentido de la culpa está detrás de la esquina pero seguimos bailando…hasta bajo la lluvia.
    Un fuerte abrazo
    C.C.

    Le gusta a 1 persona

    1. Yo pienso, Chiara, que ese lugar en el mundo que buscamos está en todos los sitios y en ninguno a la vez. Potencialmente, ya estamos donde debemos estar… En mi caso, aún quiero tener esa certeza en mi interior con muchísima más intensidad. Gracias por estar conmigo en este espacio. Me sirve🙏

      Me gusta

  3. «Y el que esté libre de culpas…..»
    Creo que ni te imaginas cuanto puede ayudar tu valor.
    Nos hacemos lo que de pequeños nos hicieron y si nos faltaron el respeto, nos lo faltaremos a nosotros mismos hasta ese dia, después de muchos avatares, en que uno sienta su divinidad.
    Yo también me he faltado el respeto y gracias a tí lo declaro.

    Le gusta a 1 persona

  4. Esos minutos que dedico a leerte cada vez que publicas algo, son minutos que no solamente me permiten confirmar que eres «mi mejor descubrimiento» reciente sino que además me ayudan mucho interiormente a conectar con «ese plan perfecto de Dios».
    Besos guapa.

    Le gusta a 1 persona

  5. » Tomé decisiones: algunas dicen mucho de mí, otras me restan…. » Y quién no mi Corazón? Te veo, TE VEO muy palante y parriba y eso me gusta. Animo. Un saludito a Diogenez my friend.
    TechiodemenosPimpi.

    Le gusta a 1 persona

  6. Dos cosas mas que queria decirte Hadasa, una que es impresionante la cita de Gatcia Lorca, no la conocía. Graciad
    La otra cosa es que es muy reconfortante encontrar tu respuesta personalizada yrad un comentario. Es lo que antes era recibir carta

    Le gusta a 1 persona

  7. Me encanta lo que dices y esa manera tuya tan especiial de contar.
    Yo estoy mas o menos como tu y quiero llegar al pastel. Ya no ne importa el miedo ni el abismo …quiero comerme el pastel y com -partirlo
    Felicidades, enhorabuena ..eres grande, pequeña.
    SIGUE ADELANTE, NO PARES

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola, Stefanie:

      Me alegro de conectar contigo a través de lo que escribo. Si estás en el mismo punto que yo seguro que nos comeremos el pastel.

      Un abrazo y muchas gracias por estar y participar en mi blog y hacerlo mejor y más rico!

      Me gusta

  8. Me olvide antes una cosa.
    Me identifico contigo porque yo tambien me siento responsable de mis decisiones y no culpo a nadie; precisamente esto creo que es señal de madurez. Pero tambièn es cierto que nuestra crianza ha marcado y condicionado, en especial, nuestras primeras decisiones. Y fácil no ha sido, pero ha servido

    Le gusta a 1 persona

    1. Sí, por supuesto. La crianza marca y condiciona, estoy de acuerdo. Pero una vez que maduramos, sea más tarde o más temprano, pienso que ya somos dueños de nuestras decisiones. Tenemos unas cartas con las que jugar nuestra partida y tendríamos que hacer todo lo máximo para salir victoriosos en la medida que lo deseemos.

      Yo tampoco olvido mi infancia, mi niñez está presente conmigo prácticamente todo el tiempo. Me gusta recordar: lo uso para impulsarme.

      Un abrazo fuerte, Stefanie.

      Me gusta

  9. «Una vez conocí a una mujer que me inspiró….. Una de esas musas que hablan los grandes artistas. Todos tenemos gente inspiradora en nuestro entorno, inspiradores que hacen nacer en nosotros lo más mágico, lo más brillante, lo mejor de nosotros. Las musas están ahí, lo importante es canalizar toda esa energía. Gracias!

    Le gusta a 1 persona

Replica a Hadasa Cancelar la respuesta