Hace unas semanas leí algo en algún sitio sobre la futura desaparición de los likes.Me gustó mucho verlo escrito porque esto yo ya lo había pensado y deseado.«Los likes», ese … Continúa leyendo En busca de la soledad
Hace unas semanas leí algo en algún sitio sobre la futura desaparición de los likes.Me gustó mucho verlo escrito porque esto yo ya lo había pensado y deseado.«Los likes», ese … Continúa leyendo En busca de la soledad
«What if nothing exists and we´re all in somebody´s dream?», Woody Allen.
(¿Y si nada existe y estamos todos en el sueño de alguien?, Woody Allen)
Una vez me dijeron que en esta vida todos los seres que convivimos en el planeta venimos con un propósito, hasta el ser más diminuto y aparentemente más insignificante, tiene un propósito en la Tierra. Por consiguiente, respetar la vida y el camino de cada uno de los seres con los que nos cruzamos ya sean personas, animales, plantas, árboles, aire, agua… es respetar y aceptar cada uno de los propósitos de su existencia.
Nunca comprendí este mensaje con tanta claridad como soy capaz de comprenderlo ahora y por eso me complace poder compartirlo desde mi humilde experiencia con todos vosotros, por si en algún momento puede dejar una semilla en vosotros, como en su día lo hizo en mí.
Todos venimos al mundo con un propósito, y nos han regalado nuestro tiempo ya sea largo o corto para que disfrutemos del camino aprendiendo y buscando nuestro propósito en la vida.
El propósito a diferencia de lo que muchos creen no es nada extraordinario ni grandilocuente, suele ser tan sencillo y divino y a la vez tan sumamente esencial y sencillo como el propósito de una planta, o el del agua o el de un mosquito. El propósito de cada uno de nosotros no es un trabajo, ni unos estudios concretos, ni una casa nueva, ni un coche último modelo, ni un grupo de amigos, ni una pareja, ni ser exitoso o respetado o triunfador, ni siquiera ayudar a los más necesitados, ni ser bueno o malo, es mucho más profundo que todo eso, te conecta con tu verdadera esencia, con tu ser.
El propósito es el motor que te mueve cada día, por el que respiras, por el que tu corazón decide seguir latiendo en este mismo momento y tiene que ver lo primero contigo mismo, con el más necesitado de todos para ti mismo, que eres tú. No venimos a dar ejemplo, ni a ser abanderados de ninguna causa, ni si quiera a ayudar a los demás… eso viene después, viene solo, si es que tiene que venir…la primera causa de tu existencia eres tú. Esfuérzate a fondo en conocer a esa persona con la que vives todos los días de tu vida, tú.
A pesar de lo que muchos creen, en los últimos años he podido comprobar, que no existe un “ayudador” y un “ayudado”, más bien un conjunto de caminos y de personas que se cruzan y en el que casi siempre me he sentido más ayudada que lo contrario, y si además por ese camino pude tender mi mano a alguien y ésta le dio calor, siento alegría por esa persona, al igual que lo siento por mí misma por todas aquellas manos que yo recibí. Las apariencias, lo que nuestros ojos ven, nos puede confundir muchas veces, (yo diría que siempre), y si en algún momento pude ser de ayuda, y recibo un “gracias”, me sentiré bendecida por ello, no exploro en qué grado ese “gracias”, es fruto de mi trabajo o no, simplemente me siento afortunada por recibirlo.
Esta forma de entender el mundo, a las personas y la ayuda al otro, cambia mucho el concepto de altruismo y solidaridad que manejamos actualmente, que, a mi parecer, muchas veces responde más al ego. Es una verdadera paradoja lo que escribo y lo que pienso, precisamente si ponemos todo nuestro empeño en ayudarnos a nosotros mismos primero, es más probable que en algún momento alguien se pueda sentir ayudado por nosotros y es precisamente este modo, el que muchos calificarían de egoísta, el que más carece de ego.

Es un trabajo duro, lleva su tiempo, el autoconocimiento. Una vez conozcas ese propósito del que hablaba, todo cobrará sentido y podrás entregar tu existencia a aquello que desees de corazón, sea lo que sea, esté fuera de ti, o esté dentro.
Cuando conoces tu propósito en esta vida, la muerte ya no da miedo, ya no asusta, deja de ser mala y triste, la muerte se convierte en una amiga que, como la vida, van de la mano permitiéndonos y regalándonos cada segundo para que aprendamos y recorramos nuestro camino.
Tener la certeza de que me voy a morir en cualquier momento y aceptarla desde lo más profundo de mi ser, ha sido el regalo más importante que he recibido en lo que llevo de camino. Al contrario de lo que muchas personas piensan saberte perecedero en este cuerpo y en este lugar, más que hacerte infeliz, te hace la persona más completa y viva que pueda existir, porque cuando aceptas a la muerte como parte de esta vida, ya no importa cuando tenga que llegar y como lo haga, porque llegado ese momento, ten por seguro que tu propósito se habrá cumplido, al igual que una mariposa en toda su belleza cumple su propósito en apenas unas horas.
Esto que ahora escribo, puede ser mal interpretado, hacia el tan recurrido, “carpe diem”, “vive intensamente cada momento”, o “disfruta de la vida”, tan vacíos, superficiales y carentes de sentido, si no se profundiza y no se entiende el mensaje. Vivir el momento es aceptar que no todos los momentos van a ser buenos, que hay momentos malos, momentos duros, que no siempre voy a estar feliz y alegre, que puedo sentir, miedo, pena, tristeza, vacío, dolor, sufrimiento… vivir el momento es un compromiso con la vida más allá de lo que ocurra en ella… en fin, nada que ver con lo que nos venden, requiere de “algo más” que querer una vida “perfecta” y es un aprendizaje mucho más profundo de lo que significa vivir.
Creo que somos tremendamente afortunados por ser capaces de descubrir y explorar todos los entresijos de nuestro paso por aquí, y aunque no es algo fácil y parece no estar muy de moda, a lo largo de estos años, solamente he aprendido a acompañar en el camino a las personas que se cruzaron en el mío ya fueran niños, jóvenes, adultos o familias, ya acabara su camino por esta vida con la muerte en ese momento en el que ofrecí mi acompañamiento, o continuaran su camino por aquí, ya estuvieran enfermas, sanas, felices, tristes, solas, acompañadas, solamente he aprendido, cuando de corazón y desde lo más profundo de mi ser, sin ataduras, ni ego, ni superficialidades de nuestra vida cotidiana, he aceptado mi propio propósito y por ende el propósito de todos los seres que me rodean y en comunión con todos ellos comparto esta existencia.
A pesar del dolor, de la pena y del sufrimiento tan humanos como el mismo respirar, y tan necesarios como el alimento, a pesar del miedo a lo que no conocemos y a la muerte, tan terrenales como nuestro propio cuerpo, toda vida ya sea corta o larga, complicada o sencilla, dura o fácil, sea como sea, tiene un propósito en sí misma y desde ese sentido y en unidad, si es que ha de ser ese tu camino, si serás capaz de tender tu mano a aquel que, quien sabe, la pudiera necesitar.
Gracias, Anabel Melguizo Garín, por estar a mi lado y construir nuestra amistad de mi vera. Es precioso que sientas el deseo de dejar tu huella en mi blog. Bendiciones para ti y que nuestra fuerza nos acompañe.
Hadasa
«-[…] Yo cometí ese error con mi primera mujer, quería que lo entendiese todo sobre mí. Al no hacerlo pensé que me había fallado, que no era amor verdadero. Resulta obvio que te ha tocado vivir algo brutal y quizá él nunca pueda entenderlo del todo. Pero siempre habrá algo sobre él que te frustre. Estar vivo es esencialmente una propuesta solitaria. Casi siempre tenemos que llevar nuestra mochila solos. Nadie recibe la ayuda que necesita. Pero en el matrimonio es menos solitario, ¡sólo un poquito!… pero, hay una gran diferencia”.
The Affair, 2014, serie de televisión norteamericana de género dramático, Showtime.
No hay un solo ser humano que no tema a la soledad. Sin excepción. Pero todos nos acostumbramos a ella con una capacidad extraordinaria. Nos acostumbramos de tal manera que muchas personas rozan el extremo con la ilusión de sentirse acompañados. Es tan sobrecogedor el reconocimiento del camino en soledad que muchos se aferran al pensamiento opuesto con total convicción. No es que no lo entienda ni tampoco es que no lo haya vivido. Sólo es que no huyo mis sensaciones más privadas, y cada vez soy más diestra en reconocerme que a veces no me digo la verdad.
Muchos aparecerán con su argumento reforzado en el número de amigos o familiares o animales que les demuestran su lealtad y afecto, y otro tanto vendrá armado con una negativa rotunda enfundada en criticismo y acusación de negatividad. La soledad se apodera del calor del corazón, no importa cuánto quieras negarlo. En este blog, ya lo sabes, se habla bastante de solitudinis – solitudinum, es decir, de la soledad en genitivo. Y digo en genitivo porque puedo reflexionar muchísimo acerca de ella y de su lugar en mi vida y encontrar algunas respuestas que sólo me servirán a mí. Me pregunto si, tal vez, temer algo no es una señal lo suficientemente fuerte como para abordarlo sin excusas. Para mí, el estado ideal del hombre no es el estado de la felicidad sino el de la tranquilidad. Aquello que me asusta me altera… ¿no sería mejor preguntarle de frente a la amenaza en lugar de llegar al extremo opuesto de disfrazarla de otra cosa? ¿Cuánto te costaría esto?.
No creas que abogo por el matrimonio como remedio a la soledad. La enfermedad de la soledad se tiene sólo si se siente uno solo, no cuando se está solo. Quizás peco de idealista pero creo que para estar casado y no sentirse abandonado hace falta mucha valentía y unos férreos principios éticos. Llevamos solos nuestra mochila, tal y como dice el personaje de la serie de ficción en el fragmento escogido al principio de esta entrada. El matrimonio no soluciona las cosas, pero si la pareja es adecuada te abrigará el corazón.
Me he preguntado al menos un millón de veces si tú te sientes como yo. Y, si la respuesta fuese positiva y ya tuviéramos eso en común, por qué no nos hemos acercado. Dados los últimos acontecimientos tan dramáticos sucedidos en mi vida en el último año me da por sentir que quizás es hora de recalcular ruta. Es algo que me digo y de lo que creo haber iniciado los primeros pasos, y sin embargo, no podría decirte con exactitud cuáles son los movimientos. Soñé que trepaba montañas, que salvaba personas, que sobrevivía a maremotos y que saltaba fracturas de tierra sin un rasguño, sobre todo, que dejaba atrás algo importante con mucho dolor pero que me enfrentaba a otra cosa aún mejor. Que valía la pena el dolor. A fin de cuentas, qué soy yo sin encontrarle sentido a lo que pienso.
El final del año y el comienzo del siguiente hicieron zozobrar mi esqueleto emocional y, por un breve espacio de tiempo, recordé el amor que tengo guardado. Que la propuesta solitaria se girará otro grado de forma inesperada hacia el nuevo mundo. Que albergo la energía del molino. Que el faro que está afuera me alumbra desde adentro. No me olvido de que la luz brilla en la oscuridad. ni de que pocos son los que se quedaron a mirarme a los ojos cuando menos se veía.

Creo que fue Nelson Mandela quien dijo que mientras estamos haciendo brillar nuestra luz concedemos inconscientemente permiso a los demás para que hagan lo mismo con la suya. Y es un estadío de pensamiento muy curioso para mí. Pero, ¿qué es hacer brillar la luz propia? Y qué interesante elección de palabras al decir que “concedemos permiso inconscientemente”. Es, sin otra concesión, una de esas verdades que aplastan cualquier intento de boicot al respecto de manera fulminante. ¡Qué gran responsabilidad hacer brillar mi luz!.
Albert Schweitzer, médico, filósofo, teólogo y músico franco-alemán, fue Premio Nobel de la Paz en 1952. Dijo así: “La filosofía verdadera debe empezar con el hecho más inmediato y más comprensivo del sentido: soy ser vivo y deseo vivir, en medio de seres vivos que desean vivir«. La vida y el amor en su opinión están basados y siguen el mismo principio: respeto por cada manifestación de la vida y una relación personal y espiritual hacia el universo, y esto nos concierne a todos.
Cuando eso que creo es mi luz propia se apaga o se duerme o sufre de muerte (lenta o súbita) aparece inesperado el destello y la chispa que la vuelve a encender. He aquí uno de los primeros motivos para dar gracias en este nuevo año que acaba de nacer: a los que son mi faro o la chispa adecuada, y a todos los seres vivos que desean vivir.