Comprendo que cuando estamos en duelo popularmente se crea que tenemos que superarlo cuanto antes, aunque no estoy de acuerdo. Puede parecer como un proceso de adaptación, pero no a … Continúa leyendo La catarsis del duelo
Comprendo que cuando estamos en duelo popularmente se crea que tenemos que superarlo cuanto antes, aunque no estoy de acuerdo. Puede parecer como un proceso de adaptación, pero no a … Continúa leyendo La catarsis del duelo
De aniversario con mi activista interior. Esther Ráez Es noviembre, 2025. Ya hace dos años que lancé mi proyecto de vida y de trabajo, Comunicación y Creatividad Brutal. No me … Continúa leyendo El sombrero
A veces no vibro tan alto.Días en los que el cuerpo pesa más de lo habitual, los pensamientos se arremolinan y todo parece ir un poco cuesta arriba. No es … Continúa leyendo DESTELLOS DE UN MATRIARCADO
La mejor herramienta de regulación emocional e incluso física es el contacto. No me había convencido de esto del todo hasta hace muy poco. Y es algo que me ha … Continúa leyendo En pareja
No es una simple respuesta, es transmitir algo que va mucho más allá de los confines de la razón. Intuye dolor, haber sufrido, presencia ante lo que no se quiere … Continúa leyendo ¿Cómo explicar el cielo a un niño?
Mi madre me pasó el otro día un artículo de Forbes que contaba que en el Museo Nacional de Antropología de Madrid se encuentran unas gafas de sol primitivas «con … Continúa leyendo Yo quiero ser esquimal y ponerme unas gafas de sol
24 AÑOS. Me siento extraña. Algo me ocurre en la garganta. O quizás no me ocurre nada, y eso es precisamente lo inquietante: la ausencia de una sensación que debería … Continúa leyendo Vértigo
La hipersexualidad, por definición, es una conducta sexual compulsiva. Y tú dirás: «¡venga ya! yo no tengo sexo de forma compulsiva». Puede ser que no, pero también pueda ser que … Continúa leyendo Hipersexualidad
No sé si será del todo verdad porque no ando nada puesta en ciencia pero, al parecer, los científicos declararon que Plutón ya no es un planeta. Y, sin embargo, … Continúa leyendo A tope con Plutón
Casi siempre me asalta el pensamiento de poner en duda esto de ayudar porque tengo una visión que seguro que suena bestia. Yo pienso que ayudar no tiene nada que … Continúa leyendo Eres un egoísta
Que no te cuento aquí ni de qué van los libros en profundidad ni cómo terminan. Nada más que unas pinceladas de lo que me hicieron sentir. Este artículo es … Continúa leyendo Lispenard Street
Estoy convencida de todas mis contradicciones […] Me propongo hablar menos […] Chitón […] Un Quijote arrebatado, paciente: contradictorio sin más. Igual que yo.
Hoy mamá me ha contado que recordaba perfectamente lo que estaba haciendo un día como hoy, 23 de febrero, hace 40 años. Embarazada de mí de 7 meses, se veía huyendo a Francia ante el Golpe de Estado del 81. Ya sabes que mamá, por mucho que haya tratado de ocultarlo y aunque no sepa bailar, es una rebelde.
Suceden cosas diariamente y sucede nada diariamente, es según el ángulo desde el que se mire. Yo ahora quiero contarte algunas cosas importantes que han pasado desde que no estás y me sitúo en esa perspectiva en la que solo yo veo y nadie más puede. Una de las cosas más extravagantes con las que convivo es la idea de que, para poder tragar saliva cada vez que pienso en ti, he tenido que convencerme de que ya no existes. Muchas personas se acercan a mí y me hablan de eso que parece consolar a tantos, de eso de que tú estás siempre conmigo, de que jamás habrás muerto siempre que alguien te recuerde. También es eso verdad. Yo, por el contrario, he necesitado distanciarme para poder hablar de ti. Es paradójico porque puedo hablar de ti, pero no puedo mirarte ni hablar contigo ni escuchar tus vídeos ni pensar en ti, sería como mirar al sol. Me desintegraría. Sucede esto cada día, sin querer, a veces me doy cuenta, otras no. Pero sucede todos los días. Y, si esto pasa cada 24 horas, ¿cómo es que nadie se ha dado cuenta? Por eso, lo más importante es invisible a los ojos.
Me hubiese gustado haber tenido la oportunidad de explicarte quién soy, de haber podido reparar algunos de los daños que te causé, creo que todos ellos sin querer. Digo algunos porque todos sería imposible, quién puede reparar un corazón al completo. Cuando enfermaste se rompió mi corazón. Y cuando decidiste morir salí huyendo despavorida de tanto sufrimiento, pero todos me vieron en el mismo sitio. Me quedé con todas las palabras que tenía reservadas para ti atascadas en la garganta, me quedé con todo el amor inflamado en mi columna. Perdí. Yo te vi enfermar y sufrir hasta morir.
Te convertiste en noticia, no sé si sabes que todos querían un pedazo de ti. Los medios, los periodistas, los desconocidos, los conocidos, nuestra familia. Todos querían un trozo de tu carne. No supe hacer otra cosa más que proteger y ocultar ese poco que me quedó de ti, esos últimos momentos contigo, nuestra mínima parcela íntima. Tú y yo, hermanos. Yo sé que no aprobabas mi opacidad ante los medios de comunicación, sé que piensas que quizás no te apoyaba, pero yo sólo quería protegerte. Entiendo que te convertiste en propiedad de todos, pero que todos entiendan hoy que para mí tú eres mi hermano pequeño, ese que siempre quería hacerme reír, ese que se escondía en cualquier sitio, ese que me suplicaba que lo llevase con mis amigos a la playa, ese que me dibujaba con botas de suelas enormes, ese con quien me he reído hasta no poder reírme más y con quien he hecho playbacks y coreografías de todas las canciones más cursis de Britney Spears. Tú eras mi alegría. Y entiendo que pasaste a ser compartido por todos, pero incluso hoy, cuando te veo en las paredes de Lagunillas o en cualquier otro sitio me parece una broma pesada. Me he convencido de que ese que ha cambiado el curso de la historia de las donaciones de médula y ha dejado preciosos mensajes para todos, ese, no existe más.
Y admito que vivo en plena contradicción, Chico, porque tú sí existes. Te veo en mi hija, tu sobrina Sofía, a quien mamá te ha presentado muchas veces. Ella conoce tus fotos, y pronto, verá tus vídeos, leerá tus posts. Me hará preguntas. Y es que cada vez que me hago la valiente y pienso en ti, a riesgo de quemarme viva, me encuentro con esa realidad que eres tú, que fuiste en mi recuerdo de verte en la barriga de mamá, y de verte nacer. Naciste prácticamente en mi mismo día de cumpleaños. Mamá siempre nos dice que somos gemelos: uno nació en el 81 y el otro en el 96. Acuérdate de cómo nos parecemos a pesar de los caracteres tan diferentes. Te echo tanto de menos. Me falta tu presencia, verte con Sofía. Abrazarte. Y, sin embargo, no puedo verte.
Suceden más cosas, mamá ha hablado de ti. Ha hecho un trabajo precioso y muy valiente. Se ha formado y ahora es terapeuta y sabe mucho sobre los eneatipos y sobre el duelo. Ayuda a otras mujeres que también tienen hijos que han muerto y, sobre todo, quiere ayudar por encima de todas las cosas. Creo que eso lo ha interiorizado a través de ti. Estarías muy orgulloso de ella. Y, también, te reirías mucho de ella a tu manera. Y es que un hijo es quien mejor te conoce, no porque lo sepa todo de ti sino porque a través de él una madre cataliza. Una madre aprende de ella misma. Quería contarte que me habría encantado hacerme fotos embarazada y contigo, y que extraño no conocer a los hijos que tú habrías tenido. Eso me duele. Durante un tiempo estuve enfadada contigo, me dejaste con nuestra familia que, al final, se rompió. Me quedé sola, y sufro el dolor de mamá. Pero comprendí que este es mi camino y este es el sendero que yo debo caminar. En mí ha quedado ponerme las botas de trekking o dejarme las chanclas y clavarme cada chino rocoso. No valgo para perpetuarme en el sufrimiento. Así que continué. Tampoco conocerás al padre de Sofía. Más que nada, por saber del origen de ella. Él y yo nos separamos, pero hicimos una hija, que es tu sobrina, y viene a contarme de lo lista y lo bonita que es.
Sucedió que, cuando di a luz, no estuve contigo. Y si estuve un momento, fue sin darme cuenta. Me conecté irremediablemente con el proceso de vida más que con el de muerte. Quizás muchas personas no entiendan esto, pero no se trata de algo negativo. Se trata de vivir el presente con coherencia y toda la garra que hace falta. Parir es un ejercicio de arraigo y de expansión, de fuerza y de instinto. Estuve más conmigo que con nadie más. También tuve miedo, y mamá me protegió. Atravesé todos los dolores para, al final, parir por cesárea. Mi parto fue doloroso y tremendamente emotivo. También tuve mucho miedo y pensé que Sofía había muerto al nacer. Respiró líquido y vi cómo bajaba sus bracitos inerte. Se la llevaron y no pude ir a verla hasta que desperté en reanimación, aunque no voy a contarte aquí todos estos detalles. Luego, la vi y pensé que no había hecho nada tan grande en toda mi vida y me sentí pequeña e importante y, por solo un segundo, me imaginé que estabas allí.
La pena es compañera, es una frase que le robé a Anabel. Es una frase profunda y positiva, solo negativa en la superficie. No puedo estar cerca de ti, pero mi pena me acompaña y al sentir la compañía una ya está menos sola, aunque sea con ese peso que nunca leva. Se convierte en un conector tranquilo con el paso del tiempo y añade contundencia al sentimiento. No quiero decirte que estoy triste, Chico, yo te echo de menos y vivo momentos de dureza conmigo misma. Pero otros momentos, muchos de los momentos, son de alegría por haberte conocido, por haberte acunado. Cuando yo era adolescente tú eras mi roca. Tu existencia me mantenía presente, aunque no lo sabía en esos días. Entonces, yo solo quería irme a bailar a Puerto Banús con Tifenn y Jomer… y creía que un día sería libre de todo. Pero miraba a la cama de al lado y te veía pequeño, delgado, tan bonito y tan vulnerable, y me hacías sentar el corazón a tu lado. La pena es compañera porque añoro que estés vivo.

Y te subiste a La Concha y extendiste tus brazos, te veo en la foto. Y me imagino en la barriga de mamá el 23 de febrero de 1981 a 5 cms de piel del inminente peligro. Pero mamá es guerrera, mamá es de acero. Igual que tú, que te armaste de la fuerza de la templanza para sufrir tu calvario físico y tu despedida espiritual. Y me pediste que estuviera a tu lado, y me quedé hasta el último momento. Y sigo dándome cuenta de cuánto me importa reparar los daños que a ti te causé, los daños que yo sufrí, aun cuando no estás ya. Me siento ligada a los jóvenes y es ahora que entiendo que debo ayudarles a ellos a encontrar su motivación y a que lo hagan de la manera más creativa posible. A través de ti, Chico, sigo aprendiendo. Deja que siga un poco retirada, ya cada vez me queda menos. Tú ya sabes que mamá es la fuente, todas las madres lo somos, las que bailan y las que no.
Salama siempre me dice que yo amo sin que me importe si me aman a mí. Que quien ama, ama porque no puede evitar amar, que en eso no se manda. Pues eso.
“The limits of my language are the limits of my world”, Ludwig Wittgenstein. Creo que la cita, aunque esté en inglés, prácticamente se traduce sola. Ludwigg fue un tipo listo, … Continúa leyendo Piropos
Lo he llamado Año 1 por ser el primero, pero en Corea no se cuentan los años desde que naces sino desde que eres concebido. Y digo Corea porque, de … Continúa leyendo Año 1
Y estaba yo olisqueando por el Facebook de mi amiga y gran oráculo, Ana Gómez Perea, cuando me encuentro este decálogo de preguntas que, sin pre aviso, me pusieron reflexiva. … Continúa leyendo Cooperadoras necesarias en el Mediterráneo
Cada hoja de hierba tiene su ángel inclinándose sobre ella y susurrando: “crece, crece”, El Talmud. A propósito de mi participación en RTV Marbella cada jueves en directo a las … Continúa leyendo Principios básicos (y difíciles) para la creatividad
«La cosa más aterradora es aceptarse a sí mismo por completo.» Carl Jung A menudo siento que volverse cuerdo produce las mismas sensaciones que volverse loco. Mi comportamiento ocasionalmente … Continúa leyendo «Manners maketh man», las maneras hacen al hombre.
Duke Ellington, hoy considerado el maestro del jazz, nació el 29 de abril de 1899 y, años más tarde, dijo: “usando, simplemente, la energía que gasto haciendo pucheros escribí un … Continúa leyendo La ira es un blues
Me puse a observar mi cuerpo – los cambios y los movimientos de adentro – y a contemplar la forma del espacio que ocupo. Las preguntas más básicas fueron las … Continúa leyendo Segunda Parte: el asombro de la creación