“No tengas miedo de herir mis sentimientos, ten miedo de herir los tuyos”, Hadasa
-Venga, vamos… no te entretengas.- Y mientras tanto Pablo colgándose de otro árbol.- Vas a hacer que lleguemos tarde…- Ahora subido a la barandilla azul que separa la acera de la carretera.- Te vas a manchar…- Y resoplo mientras mi hermano me mira con su cara de niño ilusionado esperando, quién sabe, que yo también salte el charco.
Echo de menos tu cuerpo pequeño, tu mandíbula suave y tus mofletes blanditos. No sé cómo se sienten esos hermanos que se parecen en edad, ni sé cómo es el amor que existe entre ellos. En el medio de ti y de mí existen quince años que parecen una separación, aunque es, en realidad, todo lo contrario. Hoy me gustaría meterme por un agujerito al pasado y volver a cogerte en brazos, reparar cuando no te quise más.
Nunca pude valorarte hasta que me hice mayor y, aún así, tú has sido mi único y verdadero anclaje a la familia. Lo digo así porque es naturaleza vital separarse del nido familiar para crecer. En mis días más auto-destructivos, por las noches, cuando giraba la cabeza a mi izquierda siempre estabas dormido en la cama de al lado. En esos y otros muchos días me sentaba desolada a mirar cómo dormías en el medio de la noche, o me tumbaba a tu lado hasta que sudábamos del calor. Y me abrigaba verte tan pequeño, y tan bonito. Y no he podido dejar de verte así, incluso cuando ya eres un hombre.
Tu presencia me consuela y me calma y, también, me debilita: contigo no tengo que ser férrea, sólo tengo que ser coherente. Sólo tengo que ser. Eres mi punto débil, mi talón de Aquiles: lo descubrí recientemente, y esta era una de esas cosas que, ciertamente, sólo han de ser descubiertas y no inventadas. Lo que se descubre, por definición, ya existía de antes. Sencillamente, aún no lo habías visto. Tú me conectas con esa parte más privada y más honesta de mí, esa en la que no puedo mentir, esa en la que reside mi fragilidad como ser humano, esa a la que todos le ponemos la máscara para salir al mundo de afuera. Sólo yo sé que tú eres mi anclaje con el amor a la familia.

Soy consciente de que he herido a tu niño interior. Por favor, perdóname. Pronto entenderás que no quise hacerlo, comprenderás que estaba enfadada conmigo misma. He tardado un tiempo largo en entender que soy responsable de todas mi acciones e, incluso, soy responsable de las acciones que promuevo me guste o no. Yo soy tu hermana mayor, y siempre seré responsable de mi actuación en este mundo con respecto a ti. Entendí que es una bendición tener esta responsabilidad y, precisamente, porque es una responsabilidad tan elevada da tanto miedo asumirla. Pero recibí la gracia de entenderlo y ahora este es un punto de no retorno para mí. Todas las veces que te herí, sin excepción, son mi responsabilidad y siento no haber sabido ser tu refugio. Date cuenta ahora de que estoy aquí para que puedas curarte, no me moveré, aunque quieras ser para mí el tsunami más aniquilador. Siempre estaré aquí.
Me arrepiento de que los años hayan pasado y yo no haya estado más atenta a ti. Aquellos que saben podrán decirme que arrepentirse es de tontos, que es una “creencia limitante”, que es un freno hacia lo que espera que siempre es mejor. Es posible que tengan razón. También es posible que no haya una combinación adecuada de palabras para describir por qué siento que sí que es correcto mi arrepentimiento, que tiene sentido. No puedo decírtelo ahora, seguro que mañana podré explicártelo mejor: la vida sólo se entiende hacia atrás.
El abuelo Narciso, en sus tiempos apasionados de los cuales yo sí me acuerdo, se enorgullecía de no haber seguido el consejo de nadie. Lo decía a menudo, pero yo no lo entendía muy bien. Creo que le he malinterpretado durante todos estos años. Hoy siento que los consejos sólo son una forma de nostalgia (como alguien dice en uno de esos vídeos motivacionales de Youtube) de aquella persona que te los ofrece, y por eso esas personas que nos aleccionan necesitan tanto amor en ese instante. Hasta aquellas que te ofrecen sus palabras con un tono reprochador necesitan de nuestra paciencia en ese instante. No quiero ser quien te dé consejos, pero me gusta mucho compartir mis historias contigo. Siempre que esto ocurre entre nosotros me siento feliz.
Dejé de atosigar a Papá y a Mamá con mis reproches cuando me di cuenta de que la solución estaba dentro de mí, pero necesité ayuda para poder abordar mis resentimientos y encontrar mi ladera de paz interior. Ahora cada vez mi ladera es más extensa, y desde ahí es desde donde te hablo siempre que te miro o pienso en ti. Tú y yo permaneceremos un tiempo más juntos después de que nuestros padres se hayan despedido de nosotros. Hasta que ese día llegue está en mi corazón cuidar de ellos de todas las formas que se nos ocurran mientras estemos unidos. A veces cuidamos de ellos cuando no lo saben, y es un acto de amor de hijos hacia padres.

Tu enfermedad no me ha enseñado mucho (creo que esa parte es más bien para ti), pero sí me ha mostrado mucho. Ha colocado delante de mis ojos algunas de mis intuiciones con respecto a mi propia vida. Una de las cosas más importantes que tomaron fuerza poco a poco fue la idea de que siempre puedes decir aquello que esté en tu interior porque no tenemos tanto poder como para herir a otro con nuestro corazón. En el corazón está el amor, además de todos esos sentimientos aterradores y agonizantes sobre tu sufrimiento e, incluso, tu muerte. No soy alguien que huya ante el miedo, más bien soy una especie de “mujer slow-motion” que se fija más en el dedo que dispara que en la bala que ejecuta. A veces abro los ojos y veo ralentizado. No es una metáfora, me ocurre de verdad. Otra de esas personas que saben tanto de psico-motricidad o anatomía diría que tengo baja velocidad de reacción o un problema en el globo ocular. Realmente, es todo lo contrario: son momentos “¡ahá!”. Clarividencia sencilla.
Quiero decirte que te quiero, siempre te he querido y, aunque no tengo una bola del futuro, sé que siempre te querré. Creo que siempre veré al niño Pablo que quería ir conmigo a todos sitios y quería hacerme reír a toda costa. Espero, también, poder admirar al hombre en el que estás convirtiéndote poco a poco y sentir el regocijo del día a día cerca de ti física y espiritualmente.
-¡Ester! ¡Mira aquí!- me decía mi hermano saltando a mi alrededor en la azotea de mis padres-… ¡Vamos! ¡Mira aquí, mira lo que tengo!- y continúo grabando las vistas mientras el niño Pablo busca objetos con los que llamar mi atención.
Entonces siento un momento de silencio, me giro y ahí está mi hermano asomado a la barandilla enseñándome una pequeña florecilla para decirme:
-¡Ester! Graba esto, que tiene mucho valor.

Te quiero, no soy de mostrarlo mucho y me estoy dando cuenta de que cada vez menos.Serán actitudes heredadas o «trasplantadas».
Yo se que siempre te querré , que te quiero y que te quise.
No puedes dudar que es así, muchas veces soy frío contigo y lo siento , todos estamos en un proceso de cambio al y para el amor.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Todo pasará, sigue adelante, Srmonillo… Love you.
Me gustaMe gusta
Yo no puedo parar de llorar de la emoción. .
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias por sentir conmigo…
Me gustaMe gusta
Te leo desde mi movil, me doy cuenta que lo tengo agarrado con mucha fuerza, los ojos brillantes a punto de llorar y los labios temblorosos. Es impresionante todo lo que escribes… no dejes de hacerlo nunca .
Me gustaLe gusta a 1 persona
Querida Guapinchi:
Yo también me he emocionado mucho escribiéndolo. Por el momento, me nace escribir. Asi que me alegrará verte por aquí cada vez.
Muchos besos.
Me gustaMe gusta
Increible,como sabes transmitir,ssigue así eres un cielo y que bien lo plasmas,yyo soy incapaz un beso
Me gustaLe gusta a 1 persona
Querida Mila:
Te mando un fortísimo abrazo, gracias por leerme😘😘😘
Me gustaMe gusta
La vida sólo se entiende hacia atrás y se aprende hacia delante. Muy emotivo, mucho, gracias hadasa, un fuerte abrazo😘😘💕💕
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gloria, te mando un abrazo 😘🙏
Me gustaMe gusta
Insuperable, Hadasa, tan íntimo, tan desnudo. qué sensibilidad tan grande. Me ha emocionado enormemente.
Gracias por hacerme sentir tanto.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Isabel, gracias por estar siempre presente😘😘 estoy contenta de que te haya gustado…
Me gustaMe gusta
No tengo palabras….simplemente maravilloso.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Querida Inma! Me alegro tanto de que te haya gustado!😘😘😘😘😘
Me gustaMe gusta
Hermosas palabras! Que arte y talento tienes. Siempre os recuerdo a todas mis chicas de marbella. UN abrazote guapisima
LA Mister 😉
Me gustaLe gusta a 1 persona
Wow! Esto sí que es una sorpresa! Querida mister, yo también te recuerdo con cariño. Me alegro mucho de que estés aquí en mi blog conmigo. Aprovecho para darte las gracias por todo lo que me enseñaste, el waterpolo y el deporte siempre están unidos a ti! Además de que he pensado en ti en relación a mi hermano muchas veces. Un abrazo muy fuerte y bendiciones!😘🙏
Me gustaMe gusta
Querida Ester, no dejes de escribir, me encanta leerte, es un momento especial, en mi laaaargo día, bucear un rato en tu blog. Besos
Me gustaLe gusta a 1 persona
Lolichina:
Te mando un gran abrazo, me alegro de que este sea un rincón para tu descanso😘😘😘🎈
Me gustaMe gusta
Bueno !’ Que decirte, amiga mía!!! Que estoy enganchadisima a tu blog!! Eres , sois especiales !! Me encanta y os tengo que querer, porque todos esos sentimientos los vivos constantemente con los míos !!!! Un besazo a toda la familia . La unión es lo más maravilloso que puede existir !!! Mua, mua, mua
Me gustaLe gusta a 1 persona
Eu Preciosa! Tú tienes un montón de hermanos! Tienes el corazón lleno cada vez que estás con ellos, seguro… Me encanta que me leas y que me escribas comentarios. ❤️😘😘😘
Me gustaMe gusta
Una maravilla leerte. Despacito… cada palabra, cada frase, cada sentimiento….os veo y os siento. Muchas gracias Esther. Os quiero
Me gustaLe gusta a 1 persona
Querida TereLuz:
Te mando un beso. Muchas gracias por seguir leyéndome!🙏❤️
Me gustaMe gusta
Sólo aquel que da de corazón recibe todos los dones del Universo. Enhorabuena Hadasa por tu proceso, tu aprendizaje y tu capacidad de compartirlo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias, Rosswell, por esa frase… «Los dones del universo». Un abrazo…
Me gustaMe gusta
Bendito sea D-os
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias, Oprha…
Me gustaMe gusta
Mi pequeña Amiga…como te quiero…es un honor compartir tus aprendizajes y ver la GRAN mujer que hay en vos… Gracias!!!! siempre contigo…cuando quieras 😉
Me gustaLe gusta a 1 persona
Querida Tea:
Gracias por tus palabras. Te mando un fuerte abrazo. Gracias por estar ahí.
Me gustaMe gusta